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La ciudad libanesa de Nabatieh, al sur del país, tras un ataque israelíAFP

La «zona de seguridad» que Israel quiere imponer en el Líbano: 850 km², 150 municipios y más de 200.000 habitantes

Esta franja supondría ocupar militarmente hasta un 10 % del territorio libanés, unos 30 kilómetros desde la linde israelí, sirviendo como frontera natural el río Litani

Tras más de treinta años, el Líbano e Israel –dos países que técnicamente están en guerra desde 1948–protagonizaron el pasado martes un encuentro «histórico», como lo definió el propio secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en Washington, para tratar de poner fin a las hostilidades y desarmar al grupo terrorista Hezbolá. La reunión en el Departamento de Estado entre los embajadores de ambos países supone el contacto de más alto nivel en décadas. Dos días después, y tras una llamada entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo libanés, Joseph Aoun, Israel cedía y declaraba un alto el fuego.

En paralelo a los avances diplomáticos, el Ejército israelí intensificó sus ataques contra el sur del país del cedro las horas previas a la entrada en vigor de la tregua. De hecho, el jefe del Estado Mayor hebreo, el teniente general Eyal Zamir, anunció el miércoles que había ordenado a sus fuerzas establecer un perímetro de unos 30 kilómetros desde la frontera sur del Líbano hasta el río Litani, que se considerará una «zona de exterminio» de Hezbolá, mientras que el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, insiste en que el primer objetivo de la negociación con el Líbano es garantizar el «desmantelamiento» de la milicia proiraní.

Beirut, por su parte, insistía en que, para iniciar cualquier tipo de negociación con el país vecino, era necesario acordar primero un alto el fuego. Condición a la que finalmente el Estado judío ha accedido. Israel y el Líbano retomaron las hostilidades cuando Hezbolá entró en la guerra de Irán el pasado 2 de marzo, tras la muerte en un ataque israeloestadounidense del líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jamenei. Desde entonces, la ofensiva del Ejército hebreo contra el país vecino ha matado a más de 2.196 personas, entre ellas 172 menores y 88 paramédicos, según el Ministerio de Sanidad libanés. Asimismo, otras 7.185 han resultado heridas, 661 de ellas niños. Israel defiende que más de 1.800 de los fallecidos son terroristas de Hezbolá.

Hasta la entrada en vigor de la tregua, los combates más intensos estaban teniendo lugar en la zona de Bint Jbeil, en el sur del Líbano, el segundo municipio más grande de Nabatiye, con una población de unas 30.000 personas. «Nuestras fuerzas continúan atacando a Hezbolá (...) Estamos a punto de tomar Bint Jbeil; de hecho, estamos a punto de eliminar este gran bastión de Hezbolá», aseguró Netanyahu este miércoles al Canal 12, mientras que su Gabinete de Seguridad se reunía para abordar el alto el fuego en el país vecino. La nueva ofensiva israelí contra el Líbano ha provocado una nueva crisis de refugiados, con más de un millón de desplazados internos, la mayoría provenientes del sur, donde el Ejecutivo de Netanyahu insiste en imponer lo que denomina una «zona de seguridad».

Esta franja supondría ocupar militarmente hasta un 10 % del territorio libanés, unos 30 kilómetros desde la linde israelí, sirviendo como frontera natural el río Litani. La zona ocupa unos 850 km² y está formada por 150 municipios, con una población aproximada de más de 200.000 personas. La mayoría de sus habitantes ya han huido al norte por los continuos bombardeos israelíes y las reiteradas órdenes de evacuación emitidas por el Ejército hebreo. Además, es en este territorio donde está desplegada la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL, por sus siglas en inglés), que cuenta con la participación de 650 soldados españoles.

En los últimos días, Netanyahu ha ido incluso más allá, dando a entender que esa «zona de seguridad» podría ampliarse hacia el este, alcanzando el monte Hermón, en el Golán. El pasado mes de marzo, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ya extendieron las órdenes de evacuación del sur del Líbano hasta el río Zahrani, unos 15 kilómetros más al norte que el Litani. Asimismo, la aviación hebrea ha bombardeado los principales puentes que unen el sur del Líbano con el resto del país para evitar, defienden, el traslado de miembros y de armas de Hezbolá. Este jueves, dos ataques aéreos consecutivos contra el puente Qasmiyeh han acabado por destruir la infraestructura, la última vía de acceso que permitía conectar el territorio libanés al sur del río Litani con el norte.