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La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, el pasado lunes

La presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, el pasado lunesEFE

La diferente reacción de Ursula Von der Leyen tras las elecciones en Hungría y en Bulgaria

La presidenta de la Comisión Europea no muestra el mismo entusiasmo tras la elección del prorruso Radev como nuevo primer ministro de Bulgaria

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, no pudo evitar mostrar su entusiasmo el pasado día 12 tras la victoria de Peter Magyar en las elecciones legislativas húngaras. «Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido Hungría», aseguró en un mensaje que no esperó ni a que finalizase el recuento de los votos.

Sin embargo, muy diferente ha sido la reacción este lunes tras las elecciones que el domingo tuvieron lugar en Bulgaria. «Felicidades a Rumen Radev por su victoria en las elecciones parlamentarias», escribió con educación protocolaria.

La diferencia es que en Hungría el líder del partido Tisza derrotó a un euroescéptico Viktor Orbán y se ponía fin a 16 años de un posicionamiento complicado de manejar desde el punto de vista comunitario, mientras que ahora en Bulgaria el ganador de las elecciones ha sido el euroescéptico Rumen Radev, que no oculta sus postulados prorrusos.

«Hungría ha regresado al mismísimo corazón de Europa, donde siempre ha pertenecido. Esto es, sobre todo, un momento para el pueblo húngaro. Para su voz, su dignidad y su futuro en una Hungría segura y próspera dentro de una Europa fuerte», expresó Von der Leyen incluso dos días después de celebrarse los comicios húngaros.

Sin embargo, tras los resultados de Bulgaria, Von der Leyen parece más bien advertir a su futuro primer ministro de que «Bulgaria es un miembro orgulloso de la familia europea y desempeña un papel importante en el abordaje de nuestros desafíos comunes».

Aún es pronto para saber si el próximo nuevo primer ministro búlgaro seguirá los pasos de Orban en la defensa de su país por encima de las competencias transferidas a la Unión Europea. Desde luego, como miembro de la UE, Rumen Radev tiene el mismo poder de veto que llevó a Orbán impedir el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, aunque no cuenta todavía con el mismo peso político y, tal vez, sea más fácil de presionar desde las instancias comunitarias.

Desde luego, Ursula Von der Leyen ya le ha puesto tareas sobre la mesa: «trabajar juntos, por la prosperidad y la seguridad de Bulgaria y Europa».

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