La Alta Representante de la UE para la Política Exterior, Kaja Kallas, a su llegada a la reunión de Luxemburgo
Bruselas deja solo a Sánchez en su propuesta de romper las relaciones comerciales con Israel
Alemania e Italia señalan que la medida perjudicaría a la población civil en lugar de buscar a los verdaderos culpables de las acciones que critican de Israel
No por menos esperado, deja de ser significativo el rechazo que han mostrado los países de la Unión Europea a la propuesta del presidente español Pedro Sánchez de romper el acuerdo comercial con Israel.
Una vez más, Sánchez se ha quedado solo en una iniciativa internacional. Bueno, casi solo porque la carta que envió a la Comisión Europea estaba firmada también por Irlanda y por Eslovenia. El presidente español pedía romper las relaciones comerciales basándose en que Israel incumplía los derechos humanos en Gaza, Cisjordania y Líbano.
Sin embargo, el representante de Italia, Antonio Tajani, por ejemplo, ha evidenciado el error de apreciación de Sánchez ya que en su opinión, romper las relaciones comerciales «acabaría golpeando a la población civil israelí, que a menudo no tiene nada que ver con los hechos cometidos por los militares, que luego son atribuidos al Gobierno».
El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, habitualmente más condescendiente con Israel, ha considerado que la propuesta de Sánchez «no es apropiada» porque rompería el diálogo con el país que dirige Netanyahu y sugiere que hay que hablar con él «también sobre los asuntos críticos».
Desde el comienzo de la reunión que este martes mantienen los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea en Luxemburgo se sabía que la propuesta de Sánchez iba a ser rechazada. Para llevarse a cabo requiere el consenso de los Veintisiete países y ningún otro país, salvo los tres firmantes, habían mostrado su respaldo a una medida tan tajante como romper las relaciones comerciales. Casi todos han sido muy críticos con algunas acciones de Israel, sobre todo, con los colonos judíos que ocupan asentamientos en Gaza y Cisjordania, pero no consideran que la solución sea romper por lo sano.
Aún con todo, y a pesar de ser un gran conocedor del funcionamiento de la Unión Europea, el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, ha defendido en la reunión de Luxemburgo la propuesta de Sánchez. «¿Qué más tiene que ocurrir para que la UE se conmueva por la situación en la región y tome alguna decisión en relación a Israel?», se ha preguntado. Y a sabiendas de que no iba a contar con el respaldo unánime, Albares ha propuesto que «al menos» se acuerde las sanciones que propuso la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el año pasado y que consistían en la suspensión de las ventajas arancelarias y de producción para Israel que supone el acuerdo comercial que la UE mantiene desde el año 2.000.