Raúl Castro asiste a la conmemoración del Día Internacional del Trabajo este viernes, en La Habana (Cuba).
Raúl Castro, de 94 años, desmiente los rumores de enfermedad terminal apareciendo en el 1 de mayo
El dictador estuvo en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de Estados Unidos
El dictador cubano Raúl Castro ha reaparecido este viernes en La Habana en el acto por el Día Internacional del Trabajo, que se ha convertido en una oportunidad para el castrismo de volver a hacer gala de una teórica defensa nacional ante una operación militar de Estados Unidos.
Con 94 años, Castro estuvo en la Tribuna Antiimperialista José Martí, situada frente a la Embajada de EE.UU., donde le entregaron dos libros que, según las autoridades del país caribeño, contenían más de 6,2 millones de rubricas recogidas en la iniciativa gubernamental «Mi firma por la Patria».
El general cubano participó en la ceremonia junto al otro dictador del país, Miguel Díaz-Canel, el exsegundo secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, único), José Ramón Machado Ventura, el otro único representante de la llamada generación histórica aún en activo, y otros dirigentes de la isla.
El predecesor de Díaz-Canel no aparecía públicamente desde el recibimiento de los restos de los 32 militares cubanos que murieron en los ataques estadounidenses en Caracas y la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Castro ha querido desmentir así los rumores sobre una supuesta enfermedad terminal que le tenía anclado a una cama.
Raúl Castro asiste a la conmemoración del Día Internacional del Trabajo este viernes, en La Habana
Bajo el lema «La Patria se defiende», el Primero de mayo en la capital cubana se presentó, tanto al público interno como al internacional, como una llamada a la unidad por la soberanía ante las amenazas bélicas por parte de Washington.
Desde el pasado mes de enero, Estados Unidos presiona al régimen cubano para que introduzca reformas económicas y políticas. La presión se ha intensificado en la última semana con Washington advirtiendo que no tolerará bases militares o de Inteligencia de «adversarios» (China) en la isla, mientras La Habana denuncia estos argumentos como «pretextos falaces» para tratar de justificar una posible intervención.