Equipos de operaciones especiales entrenando en Polonia, en agosto de 2025
¿Podría ser España, con unos tres mil militares de EE.UU., la siguiente en las represalias de Trump?
El Pentágono ha anunciado que recortará su presencia militar en el país germano y ha ordenado la salida de unos 5.000 soldados entre los próximos seis y doce meses
Hace poco más de tres días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazaba con retirar a sus soldados desplegados en bases militares alemanas. «Estados Unidos está estudiando y analizando la posible reducción de tropas en Alemania, y tomará una decisión al respecto en los próximos días», escribió el pasado miércoles a última hora de la noche en una publicación en su red social, Truth Social. A pesar de que los aliados estaban avisados, el anuncio oficial ha pillado por sorpresa a la Alianza Atlántica, aunque no tanto a Berlín, cuyo ministro de Defensa, Boris Pistorius, calificó la decisión este sábado de «previsible».
Las recientes amenazas de Trump también han estado dirigidas contra España e Italia. De hecho, la semana pasada, Reuters publicó en exclusiva un correo interno del Pentágono que planteaba la posibilidad de suspender a nuestro país de la OTAN como «castigo» por la postura del Gobierno de Pedro Sánchez en la guerra de Irán. Este jueves, el propio presidente estadounidense fue un paso más y sugirió también la retirada de sus tropas de la base aérea de Morón y la base naval de Rota.
Ahora, y habiendo ejecutado su amenaza de sacar a unos 5.000 soldados estadounidenses de Alemania, la gran pregunta que surge es si España podría ser el siguiente objetivo del republicano. El convenio de cooperación España-Estados Unidos regula que el máximo de militares estadounidenses que puede haber en Rota es de unos 5.000. Actualmente, se estima que hay unos 2.800 uniformados estadounidenses. Por su parte, en la base aérea de Morón hay un contingente menor y más variable y la autorización máxima es para unos 500.
Así, el almirante retirado Juan Rodríguez Garat explica a El Debate que el caso español es diferente al alemán: «España no tiene tropas de Estados Unidos». «Si quieres una comparación», ofrece el militar, «las tropas norteamericanas en Alemania hacen el mismo papel que las españolas en Letonia: disuadir a Rusia. Las bases españolas no tienen ese papel, sino el de apoyar logísticamente el despliegue norteamericano. No hay en ellas un solo soldado de una unidad de combate».
«Si Trump se retira, solo pierde él», asegura. Además, estas bases conforman la punta de lanza del poder estadounidense en el Mediterráneo. Sin ir más lejos, la base naval de Rota ya se prepara para recibir un nuevo destructor norteamericano de la clase Arleigh Burke, el sexto buque de misiles guiados que forma parte del escudo antimisiles de la OTAN en Europa, como adelantó este periódico la semana pasada. Su llegada a las costas gaditanas se prevé para finales de agosto o principios de septiembre de este año. Una clara señal de que Washington es consciente de la importancia de mantener su presencia en estas instalaciones militares.
El caso alemán
En cuanto a Alemania, los ataques contra este país se redoblaron esta semana por la guerra en Irán y por unas recientes declaraciones de su canciller, Friedrich Merz, quien aseguró que la República Islámica estaba «humillando» a Estados Unidos en las negociaciones. Estas palabras no agradaron nada a Trump, que acusó al mandatario alemán de creer que «está bien que Irán tenga un arma nuclear». A medida que los reproches y amenazas del republicano contra sus aliados han ido en aumento, la verdadera estocada llegó en la noche del viernes, con el anuncio oficial del Pentágono de la retirada de unos 5.000 de sus uniformados desplegados en Alemania.
El Departamento de Guerra –antes Defensa–, encabezado por Pete Hegseth, comunicó que esta decisión «sigue a una revisión exhaustiva de la postura de fuerzas del Departamento en Europa y reconoce los requisitos del teatro de operaciones y las condiciones en el terreno». «Esperamos que la retirada se complete en los próximos seis a doce meses», apuntó el principal portavoz del Pentágono, Sean Parnell. Ya desde su primera Administración, Trump ha querido reducir su presencia y peso dentro de la Alianza Atlántica. Rodríguez Garat explica que los 5.000 soldados que Washington va a retirar de Alemania tienen, a estas alturas, «un valor importante, pero solo simbólico para la Alianza».
En este sentido, recuerda el militar, «más relevante fue la disminución de tropas norteamericanas en Rumanía hace algunos meses». En octubre de 2025, Estados Unidos retiró parte de sus soldados desplegados en este país de Europa del Este, fronterizo además con Ucrania, en plena oleada de provocaciones por parte de Rusia. Washington recortó así casi a la mitad uno de los contingentes que tenía en Rumanía, que pasó de contar con 1.700 soldados a 900. Ya en ese momento, los expertos y analistas advirtieron de que la mayor potencia militar dentro de la OTAN no tenía como prioridad la seguridad del Viejo Continente.
El caso alemán es llamativo porque en este país, concretamente en Stuttgart, tiene su sede el centro de mando de las fuerzas estadounidenses, EUCOM. Así, según el Centro de Datos de Recursos Humanos de Defensa de Estados Unidos, a finales del año pasado el Ejército norteamericano contaba con 68.000 militares en servicio activo destinados de forma permanente en sus bases en el extranjero en Europa, de los cuales algo más de la mitad —unos 36.400— estaban estacionados en Alemania.
Estos están repartidos entre 20 y 40 bases —este número varía según lo que se considere como «base»—, incluyendo los cuarteles generales de Stuttgart del Mando Europeo y del Mando de África , que coordinan las operaciones de todas las fuerzas militares estadounidenses en estos dos continentes. Cinco de las siete guarniciones del Ejército estadounidense en Europa se encuentran en Alemania (las demás están en Bélgica e Italia). Además de Stuttgart, entre las mayores instalaciones de Washington en Alemania se encuentra la enorme base aérea de Ramstein, cuartel general de las fuerzas aéreas estadounidenses en Europa, que alberga a 8.500 efectivos de este cuerpo.
La OTAN, por su parte, aseguró este mismo sábado que ya estaba «trabajando» con el Pentágono para «entender los detalles de su decisión sobre la presencia militar en Alemania». «Seguimos confiando en nuestra capacidad para garantizar nuestra disuasión y defensa a medida que continúa este cambio hacia una Europa más fuerte en una OTAN más fuerte», subrayó la portavoz de la Alianza, Allison Hart. Si analizamos los números de manera global, parece que la retirada de 5.000 efectivos no supone tanto un recorte drástico de la presencia estadounidense en el Viejo Continente, pero sí una dura advertencia –una más– de Washington a sus aliados.