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Vladimir Putin durante su discurso en el Día de la Victoria

Vladimir Putin durante su discurso en el Día de la Victoria

Putin reprocha el apoyo de la OTAN a Ucrania y asegura, en un desfile deslucido, que va ganando la guerra

El jefe del Kremlin intentó subir la moral a los soldados que protagonizaron un paso militar austero y sin representación extranjera de primera fila

Vladímir Putin encabezó un austero desfile en la plaza Roja con ocasión del 81 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi. El jefe del Kremlin, que ha tenido que recurrir a mercenarios de África, Corea del Norte y hasta de Sudamérica, aseguró que el Ejército ruso avanza en Ucrania pese al apoyo al enemigo de «todo el bloque de la OTAN».

En un intento por subir el ánimo a los soldados y de dar una imagen de fortaleza, añadió: «Pese a que combaten contra una fuerza agresiva que es apoyada por todo el bloque de la OTAN, nuestros héroes siguen avanzando».

Putin, que mantiene la prohibición de pronunciar en público la palabra guerra y obliga a hablar de «operación militar especial», un eufemismo para referirse a la invasión de Ucrania, comparó la invasión con la Segunda Guerra Mundial. Según él, los soldados siguen la tradición de los soldados soviéticos que combatieron en lo que en Rusia se denomina Gran Guerra Patria (1941-1945).

«Les felicito por el Día de la Victoria, nuestra fiesta más importante, sagrada y brillante. La celebramos con orgullo y amor por nuestro país, con la comprensión de que nuestro deber común es defender los intereses y el futuro de la patria», proclamó.

Asimismo, recordó, informa Efe, que el Ejército Rojo «salvó» no sólo a la Unión Soviética, sino a toda Europa, muchos de cuyos países -destacó- habían capitulado y cedido su soberanía ante el avance hitleriano. «La lealtad a la patria es la verdad suprema», proclamó Putin, cuyo padre combatió en la contienda mundial.

El jefe del Kremlin fracasó en su intentó de conquistar Ucrania y la guerra le está contando miles de bajas a diario. Según diferentes estimaciones, la cifra oscila entre 800 y 1.500 entre muertos y heridos cada día. Aún así, el mensaje de Putin estuvo dirigido a mantener la moral alta y simular una gesta victoriosa. La «clave del éxito» del pueblo ruso es su consolidación nacional, fuerza moral y la «capacidad de superar cualquier desafío», aseguró.

«Estoy firmemente convencido de que nuestra causa es justa. Estamos juntos, la victoria fue y siempre será nuestra», concluyó el hombre que decidió invadir a la antigua provincia de la URSS.

Desfile deslucido, apenas cinco presidentes extranjeros acudieron a la cita: los de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, y Kazajistán, Kasim-Yomart Tokáyev, además de los de Laos, Malasia y Uzbekistán.

El primer ministro eslovaco, Robert Fico, se reunirá hoy con Putin en el Kremlin, pero no participó en el desfile, al que no asistió ningún líder occidental.

El ministro de Defensa, Andréi Beloúsov, fue el encargado de comandar la parada, que coincide con el quinto año de guerra en Ucrania.

Como es tradición, Beloúsov subió a la tribuna para informar al comandante supremo de las Fuerzas Armadas, Putin, de que las tropas estaban preparadas para comenzar la marcha que transcurrió sin armamento pesado por primera vez desde 2007, debido a lo que el Kremlin denomina amenaza terrorista ucraniana.

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