Fundado en 1910

Trump y Xi miden fuerzas en Pekín

La visita del republicano se produce mientras se mantiene una frágil tregua comercial vigente, pero los frentes abiertos, como los aranceles, nuevas disputas tecnológicas y la crisis energética desatada por la guerra en Irán, piden paso en la agenda

Donald Trump y Xi Jimping

Donald Trump y Xi JimpingEFE

Dos titanes se saludan y los dos se miran con desconfianza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el de la República Popular China, Xi Jinping, se ven hoy las caras en persona, se estrecharán las manos y medirán sus fuerzas en las asignaturas pendientes que les preocupan a ellos y al mundo.

De momento, la visita se produce mientras se mantiene una frágil tregua comercial vigente, pero los frentes abiertos, como los aranceles, nuevas disputas tecnológicas y la crisis energética desatada por la guerra en Irán, piden paso en la agenda.

La visita del republicano se prolongará hasta el viernes y esos asuntos y otros flecos deberían quedar resueltos. Xi y Trump se encuentran por séptima vez, pero nunca antes, incluida la primera legislatura del republicano, se respira un clima de tanta tensión.

Trump busca ayuda en Xi para un asunto que le trae de cabeza: la guerra en Irán. El líder chino ha sido «muy amable», comentó hace unos días el presidente de Estados Unidos, cuando trataron un problema que empieza a afectar directamente a China por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Por este paso circula el 45 % de las importaciones de gas y petróleo de China.

El canciller iraní, Abás Araqchí, viajó a Pekín la semana pasada para reunirse con su homólogo chino, Wang Yi, y el embajador chino ante la ONU, Fu Cong, advirtió que, si Ormuz sigue cerrado, el asunto estará «inevitablemente en el centro de las conversaciones» entre Trump, que no está dispuesto a cerrar una paz con Irán a cualquier precio, y Xi.

China es el mayor socio comercial de Teherán y ha condenado los ataques contra el país persa, pero también instó a respetar la soberanía de los países del Golfo, con los que mantiene estrechos lazos y que han sido objetivo de bombardeos iraníes.

El profesor Wing Lok Hung, de la Universidad China de Hong Kong, en declaraciones a EFE, advirtió que Irán es ahora el problema con mayores posibilidades de producir resultados «positivos y concretos», ya que Washington busca reabrir Ormuz y lograr un alto el fuego que, a su juicio, no sería posible «sin apoyo chino».

Según Hung, la visita de Araqchí dejó a Pekín en una posición «más ventajosa» y reformuló «de forma significativa» una agenda inicialmente más centrada en comercio, tecnología y Taiwán, el protegido de Estados Unidos.

Pekín se ve beneficiado por el desvío de la atención de Washington de Asia hacia Oriente Medio, pero el conflicto también afecta a China, donde se ha encarecido la energía, lo que llevó a las autoridades a intervenir para contener el alza de precios.

Antes de que Trump aterrice en Tokio, el vice primer ministro chino He Lifeng y el todavía secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, mantuvieron este miércoles en Seúl un diálogo económico, después de haber encabezado en marzo en París otro del que Pekín dijo que salieron «consensos preliminares».

El eje económico de la cita, desarrolla Efe, parte de la tregua pactada por Xi y Trump en la ciudad surcoreana de Busan el pasado octubre, que redujo del 57 % al 47 % los aranceles a las importaciones chinas, además de suspender tasas portuarias recíprocas y aliviar parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras.

Ese equilibrio quedó después en entredicho por el fallo del Tribunal Supremo estadounidense, que invalidó los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y llevó a Trump a aprobar un nuevo gravamen global del 10 % bajo otro marco legal, que también fue bloqueado el pasado jueves por el Tribunal de Comercio Internacional de EE.UU.

La analista Patricia M. Kim, del Instituto Brookings, considera que «el resultado más probable es una extensión de la actual tregua», con la continuidad de las exportaciones chinas de tierras raras y las compras de productos agrícolas estadounidenses a cambio de «un alivio parcial de aranceles».

Distintas prioridades

Según Kim, Trump buscará «compromisos impactantes» de compras chinas de bienes estadounidenses, incluidos productos agrícolas, energía, aviones Boeing y semiconductores, mientras que las prioridades de Pekín pasan por «extender la tregua, preservar el acceso a tecnología estadounidense y relajar, o al menos impedir, un mayor endurecimiento de los controles de exportación de Estados Unidos».

La competencia tecnológica, centrada en los semiconductores y cada vez más en la inteligencia artificial, ha cobrado nueva importancia tras el bloqueo chino a la compra de Manus (un agente de IA autónomo) por parte de Meta, una operación de 2.000 millones de dólares que Pekín frenó al vetar «la inversión extranjera» en la plataforma de IA, fundada en China pero radicada en Singapur.

Washington vinculó ese revés a las «provocativas regulaciones extraterritoriales chinas», mientras Pekín acusa a Estados Unidos de «contener» su desarrollo tecnológico mediante controles a chips avanzados y otros componentes clave para la IA, un ámbito en el que China ha enfatizado sus objetivos de autosuficiencia.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas