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Andrés Montero
CrónicaAndrés Montero

La eficiencia del Gobierno de José Antonio Kast: Chile avanza lento pero seguro

Lo que genera optimismo en el mundo empresarial, tiene que ver con la mayor velocidad de aprobación de proyectos de inversión, lo que tendrá efectos indudables en el crecimiento

José Antonio Kast en una de sus imágenes oficiales

José Antonio Kast en una de sus imágenes oficialesAFP

Habiendo pasado solo algo más de dos meses, desde que el gobierno del Presidente José Antonio Kast asumió el poder en Chile, ya muestra resultados positivos y se concentra en «destrabar» la economía y hacer más eficiente el aparato estatal.

En paralelo, avanza aceleradamente en recuperar la seguridad interna y controlar la inmigración ilegal. Adicionalmente, las policías dan golpes duros al narcotráfico y penetran Temucuicui, territorio en el sur del país, en el que habitan grupos anarquistas que se denominan autónomos.

Kast ha mostrado una forma de enfrentar los problemas, muy distinta a la de su antecesor progresista Gabriel Boric. El aumento del precio del petróleo, gatillado por el conflicto en Medio Oriente, ha generado bajas en la popularidad de Kast, toda vez que los consumidores han tenido que sufrir los efectos de alzas inmediatas en el valor de los combustibles.

No obstante, la última encuesta CADEM ya muestra que se ha producido un punto de inflexión y Kast de a poco supera el 40% de apoyo, aunque lejos aún del 58% con el que ganó la elección presidencial. Lo que genera optimismo en el mundo empresarial, tiene que ver con la mayor velocidad de aprobación de proyectos de inversión, lo que tendrá efectos indudables en el crecimiento.

A lo anterior se suma un precio del cobre a niveles nunca antes visto, el cual ha superado los US$ 6,5 la libra. Millonarios proyectos mineros avanzan en distintas etapas de desarrollo y esto genera expectativas favorables. El gobierno de Kast también está trabajando duro en auditar los gastos del Estado, groseramente aumentados por el gobierno anterior, que pretendía potenciar al Estado más que al sector privado.

En lo referente al sector de la construcción, se está flexibilizando el acceso a suelo apto para construcción de viviendas. La salud también enfrenta una crisis, por largas lista de espera para acceder a operaciones urgentes. Este problema está siendo atacado frontalmente. En relaciones internacionales Chile está fortaleciendo su relación con Argentina, con India y con los Estados Unidos.

Boric atacó frontalmente a Donald Trump poniendo en riesgo el programa de «Visa Waiver», conseguido por Chile bajo el gobierno de Sebastián Piñera. La izquierda chilena quedó muy golpeada tras las elecciones presidenciales y parlamentarias. Ahora se reagrupa la izquierda, con un partido comunista que aún reivindica la dictadura cubana y que amenaza con lograr sus objetivos con medidas de fuerza.

El presidente Kast, pretende entregar el poder en 4 años más a alguien de su sector, cuestión que no ha sido posible para los últimos presidentes, quienes siempre han sido sucedidos por opositores. El gobierno chileno está más alineado con los gobiernos de Argentina, Paraguay, Bolivia y Ecuador. En contraposición, los gobiernos de Brasil, Uruguay, Colombia y México encuentran puntos de unión en su llamado progresismo.

Perú enfrenta elecciones próximamente, con un alto riesgo de que un extremista peligroso asuma el poder. Esto no sería una buena noticia para Chile, pues grandes inversiones chilenas están presentes en la economía peruana. El presidente Kast ha mostrado madurez política, un trabajo intenso y mucha consistencia para llevar adelante una gran reforma, la cual inicia su discusión en el Congreso de Diputados y en el Senado. El gobierno pretende reducciones de impuestos corporativos, incentivos a la contratación formal y reducciones a las trabas en la aprobación de proyectos de inversión.

La oposición –como era de esperar– ha presentado más de 1000 indicaciones para bloquear la reforma presentada por el ejecutivo. La izquierda le ha llamado «un tsunami de indicaciones», ante lo cual Kast ha replicado con que Chile necesita un «huracán de inversiones».

En este contexto, Chile avanza lento pero seguro. Este año el crecimiento del PIB no será más de 2%, esperándose un 3% en 2027 y un 4% en los siguientes dos años del gobierno de Kast.

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