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Disidentes cubanos se manifiestan en Miami, Florida demandando la libertad de Cuba

Disidentes cubanos se manifiestan en Miami, Florida demandando la libertad de CubaChandan Khanna / AFP

Estos son los posibles desenlaces de la crisis cubana ante la política de máxima presión de EE.UU.

La imputación del dictador comunista Raúl Castro abre la puerta a una operación de captura como la que tuvo lugar en Caracas el pasado 3 de enero

El secretario de Estado Marco Rubio acusó ayer al régimen de Cuba de albergar bases de inteligencia de China y Rusia y dijo que Cuba y Estados Unidos están negociando cambios que satisfagan a la Administración Trump, pero admitió que las probabilidades de éxito de esas negociaciones «no son altas».

En enero, el presidente Trump firmó una orden que declaraba a Cuba «una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional estadounidense y hace unos días el Departamento de Justicia acusó por asesinato a la figura histórica de la dictadura cubana Raúl Castro abriendo la puerta a una operación de captura y extracción como la del pasado 3 de enero en Caracas.

Mientras el grupo de combate estadounidense encabezado por el portaviones USS Nimitz ha entrado hace unos días en aguas del mar Caribe tras operaciones en el cono sur, el portal de noticias Axios informó citando información clasificada, que La Habana ha adquirido 300 drones y estaba trabajando en planes para potencialmente dispararlos contra la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo o incluso contra Key West, Florida, si Cuba es atacada.

La captura de Raúl Castro

La acusación formal contra Castro por cargos derivados del derribo en 1996 de dos aviones civiles por cazas cubanos generó de inmediato especulaciones sobre una operación como la que capturó a Nicolás Maduro y su mujer en Caracas y dejó como saldo, entre otros, 34 agentes cubanos muertos mientras protegían al dictador venezolano.

Sin embargo, el de Maduro no es el único antecedente de operaciones de este tipo por parte de Estados Unidos. En 1989, una operación mucho mayor, la Operación Causa Justa, vio a miles de tropas estadounidenses invadir Panamá para derrocar y detener al entonces líder del país, Manuel Noriega.

Sobre las opciones del uso de la fuerza el presidente Trump ha sido cauteloso diciendo, en una de sus últimas comparecencias que «no habrá una escalada» porque no cree que sea necesario, agregando «ese lugar se cae a pedazos. Ellos perdieron el control».

Sin embargo otras voces en Florida, Estado sureño que acoge a la mayor diáspora cubano acumulada en casi 70 años de brutal dictadura, señalan que una operación militar es posible y deseable. «No debemos descartar ninguna opción», declaró a la prensa el senador de Florida, Rick Scott. «Lo mismo que le ocurrió a Maduro debería ocurrirle a Raúl Castro».

De acuerdo con el TheWall Street Journal, Cuba tiene pocas defensas si el ejército estadounidense lanza una ofensiva militar. Las fuerzas armadas cubanas llegaron a contar con decenas de miles de soldados bien entrenados durante el apogeo de la Guerra Fría, desplegándose en conflictos desde Angola hasta Siria. Pero hoy, el ejército cubano es una sombra de lo que fue detalla el medio estadounidense.

Con todo, expertos consultados por la BBC afirman que, desde una perspectiva militar, la captura de Castro es factible, pero que estaría plagada de riesgos y complicaciones, entre ellas su avanzada edad y su posible resistencia.

Un cambio al estilo Venezuela

Los intensos contactos diplomáticos liderados por Rubio e incluso la del John Ratcliffe, director de la CIA quien estuvo en La Habana hace unos días pareciera apuntar a que EE.UU. busca evitar el escenario bélico y en cambio espera un acuerdo negociado, muy posiblemente al estilo venezolano, pero sin tener que hacer una operativo de captura.

Trump ha insinuado que ya está tratando con personas dentro de Cuba que esperan ayuda de Estados Unidos en medio del empeoramiento de los problemas económicos. «Cuba está pidiendo ayuda y vamos a hablar», escribió en Truth Social el 12 de mayo. En cambio Rubio ha apuntado que un cambio con las actuales autoridades de la isla parece imposible.

Ratcliffe, sin embargo, durante su visita a la isla, se reunió con funcionarios cubanos, incluido el nieto de Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, y el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas.

La idea de 'un cambio pacífico' adoptando las exigencias de Washington en la isla, tales como abrir la economía, atraer más inversión extranjera y la participación de grupos de exiliados cubanos, podrían dejar al régimen cubano prácticamente intacto.

«Así como querían evitar la inestabilidad en Venezuela, quieren evitar la inestabilidad en Cuba», dijo a la BBC Michael Shifter, profesor de estudios latinoamericanos en la Universidad de Georgetown y exdirector del Diálogo Interamericano, un centro de estudios con sede en Washington.

«Forzar un cambio de régimen sería demasiado arriesgado para eso», añadió Shifter al tiempo que señaló que tampoco cree «que haya una Delcy Rodríguez evidente en Cuba, y el poder funciona de manera diferente en Cuba que en Venezuela».

En contraste, un cambio violento y descontrolado podría suponer un desafío para la Administración Trump sobre todo si un gran número de cubanos huyera del país, especialmente hacia Estados Unidos.

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