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Ponentes de la mesa redonda posterior a la presentación del cortometraje El arte de la inflación, en el CEU CEFAS

Ponentes de la mesa redonda posterior a la presentación del cortometraje El arte de la inflación, en el CEU CEFASEl Debate

Proyectan en el CEU-CEFAS 'El arte de la inflación', un cortometraje que retrata la tragedia económica de Venezuela

En 2017 se registró una inflación mensual de 56,7 % e interanual de 1.370 %; en ese período se anunció la creación del billete de 100.000 bolívares

El CEU-CEFAS ha sido sede la tarde del jueves de un evento que conjugó cine y análisis político para exponer la inflación no solo como fenómeno económico, sino también como mecanismo de poder político, deterioro institucional y amenaza para la libertad individual.

La proyección de 'El arte de la inflación', organizada por el Instituto Juan de Mariana, removió las emociones y las ideas de los asistentes de un auditorio al completo.

El cortometraje expone una historia que entrelaza la vida de dos jóvenes hermanos tratando de salir de Venezuela, el frenético aumento de precios del transporte debido a la inflación y el peligroso trabajo recogiendo hojas de coca en plantaciones controladas por el crimen organizado en la frontera con Colombia.

La producción que ha estado liderada por los directores Tim Hedberg y Brett Wietecha retrata fielmente la ironía de cargar y pagar con maletas de dinero sin valor real. Para Hedberg, que vivió en Venezuela entre 1991 al 1999 cuando sus padres eran misioneros, la idea era mostrar la realidad de lo que pasa económicamente en Venezuela de una manera simbólica.

La hiperinflación en Venezuela es un fenómeno económico que comenzó de manera acelerada en julio de 2017, cuando se registró una inflación mensual de 56,7 % e interanual de 1.370 %; en ese período se anunció la creación del billete de 100.000 bolívares

«Estuve en Cúcuta y me di cuenta de lo que pasaba. Mientras yo trataba de entrar a Venezuela, me encontré con miles de venezolanos intentando salir de su país. También me encontré con un grupo de estadounidenses que ayudaban a los artistas venezolanos que hacía manualidades con billetes de bolívares» contó Hedberg.

«Queríamos demostrar que el dinero pierde valor, pero que también puede transmitir valor como la resiliencia y la creatividad de los venezolanos. Andres [uno de los protagonistas del cortometraje] le volvió a dar valor a algo que el Gobierno se lo quitó» apuntó Hedberg.

Wietecha señaló por su parte «queremos contar historias humanas, no solo estadísticas» al tiempo que explicó que la escena de juego de béisbol fue grabada en un cultivo de coca real que usaba la policía colombiana para entrenar a los nuevos agentes.

Hedberg comentó que pretenden que el cortometraje sea parte de un largometraje: «Estamos escribiendo el guion y esperamos sumar perfiles adecuados que nos permitan dar vida a la historia y ampliarla para conecte con la cultura y la realidad de las personas».

«El que no huía moría»

Tras la proyección del corto, un panel conformado por William Cárdenas, abogado e internacionalista, Antonio Canova, abogado y emprendedor y Andres Villavicencio, analista de economía política, debatieron sobre el tema y su impacto en la vida institucional y personal de los venezolanos.

Para Cárdenas 'El arte de la inflación' «transmite en pocos minutos una pequeña parte de la tragedia venezolana y como la inflación termina destruyendo las estructuras sociales».

Este abogado internacionalista señaló que «en Venezuela no ha habido una catástrofe natural sino un desastre creado por humanos» y recordó que «sin el carnet de la patria no era posible obtener alimentos y medicinas» de tal manera que «el que no huía moría».

Cárdenas recordó que «en el Estatuto de Roma se establece el crimen de extermino y lo define como el bloqueo al acceso a comida y medicina» por esa razón «en el año 2003 ya denunciábamos esta situación ante la Audiencia Nacional como crímenes de lesa humanidad, porque mirábamos el carácter sistemático de esta represión».

Por su parte, Antonio Canova señaló que «en Venezuela todos éramos millonarios, pero a la vez no éramos nada» y anotó que esta dura experiencia que ha sufrido el pueblo venezolano «nos está haciendo aprender como sociedad».

«Este tipo de expresiones artísticas conectan con audiencias globales y expresa lo que miles de venezolanos han sufrido» subrayó Canova al tiempo que destacó que «la fuerza de una historia vale más que la teoría y hacer este tipo de esfuerzos es muy valioso».

Para Canova, creador de la red de microescuelas El bello árbol, «la destrucción de la moneda es la destrucción del entramado social» y aseguró que esta debacle económica «no hubiese pasado si los venezolanos hubieran tenido conocimientos económico» por eso abogó por «formas libres de educación para que niños y jóvenes entiendan lo que ha pasado en el país y vacunarnos ante esto para no volver a equivocarnos».

Por su parte, Andres Villavicencio señaló que actualmente «una persona promedio en Venezuela no sabe decir cuando fue la última vez que tuvo electricidad, agua y gas en su casa».

Villavicencio apuntó que «es importante para dar la batalla cultural» y que «ojalá tengamos muchos más cortometrajes como este». El analista de economía política agregó que «hay que enfrentar el totalitarismo» ya que es un tigre que no se vuelve vegetariano nunca".

Recordó que en los años noventa, «la gente en Venezuela quería socialismo con matices democráticos pero ahora no quiere dádivas, quieren respeto de la propiedad privada».

Finalmente, Villavicencio señaló que «la inflación es un saqueo, es una decisión deliberada de empobrecer a la gente, pero de la tragedia aprenderemos y creo que nunca volveremos a cometer el mismo error».

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