Pancarta gigante que muestra misiles iraníes y una espada perteneciente al imán Ali, en Teherán
Lo que Washington y Teherán callan sobre el pacto: «El régimen iraní no cree en acuerdos»
Tras semanas de idas y venidas, y con la amenaza de la reanudación de la guerra pendiendo sobre Oriente Medio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo un acuerdo «definitivo» con la República Islámica de Irán, un pacto que el régimen de los ayatolás confirmó poco después. Trump, al contrario que en otras ocasiones, no ofreció muchos detalles sobre el memorando de entendimiento (MoU) al que habrían llegado ambas partes y prorroga el alto el fuego otros 60 días.
El republicano sí anunció la apertura «sin restricciones» del estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % del crudo y el gas mundial, así como el levantamiento del bloqueo de su Armada a los puertos iraníes. «Barcos del mundo, pongan en marcha sus motores. ¡Que fluya el petróleo!», escribió el mandatario estadounidense en su red social, Truth Social. En otra publicación posterior, Trump, que formalizó el pacto el día de su 80 cumpleaños, aseguró que «este gran acuerdo traerá paz y seguridad a toda la región».
La firma oficial tendrá lugar este viernes en Ginebra (Suiza), y no será hasta entonces cuando realmente se reabra Ormuz. Antes de que puedan transitar los buques allí varados desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, el régimen iraní debe retirar las minas que colocó en el fondo marino para obligar a los barcos a navegar por aguas cercanas a sus costas. Pero, tras casi cuatro meses de guerra y 40 días de bombardeos contra Irán, ¿qué se ha logrado y cuál es el escenario que afronta ahora la región?
Estrecho de Ormuz
La reapertura del estrecho de Ormuz es una gran noticia para todo el planeta, especialmente para el continente asiático, donde muchos países ya habían entrado en un estado de emergencia energética nacional. En Europa y Estados Unidos, los precios de la gasolina se han disparado estos meses y este repunte amenazaba con complicar la temporada estival. El anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha impactado de manera más que positiva en los mercados de todo el mundo. Este lunes, el Ibex ha superado los 19.000 puntos por primera vez en la historia y el precio del petróleo bajó hasta los 83 dólares por barril.
Sin embargo, y a pesar de que Trump haya vendido el desbloqueo de esta estratégica vía marítima como un logro, Ormuz ya se mantenía plenamente abierto antes de la guerra. De hecho, este conflicto ha avivado la demanda de la teocracia islamista de reconocer su soberanía sobre el estrecho –junto a Omán– e imponer peajes. El pasado mes de marzo, el Parlamento iraní adelantó un proyecto de ley para imponer tasas a los buques que deseen cruzar por esta lengua de agua y ya ha creado el organismo encargado de gestionar el tráfico en este punto bajo el nombre de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés). En este sentido, será determinante ver si en la letra pequeña del acuerdo Washington permite a Teherán aplicar sus condiciones sobre Ormuz. Irán ya ha anticipado que sí.
Liderazgo iraní y capacidades militares
Los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán han logrado descabezar casi por completo la cúpula del régimen iraní. El primer día de la ofensiva, el 28 de febrero, murió el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, además de otros altos cargos militares y políticos. Su hijo, Mojtaba Jamenei –ahora sucesor de su padre–, resultó gravemente herido esa misma jornada y, desde que fue elegido nuevo líder supremo de la República Islámica, no se le ha visto en público ni se ha oído su voz. Por otra parte, la guerra ha reforzado el papel del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria (CGRI) dentro del aparato de poder y amplificado la voz del sector más extremista, que clama contra la resolución con Estados Unidos.
«El régimen no cree en acuerdos», advierte Beni Sabti, experto en Irán en el Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), durante una charla con periodistas extranjeros en Tel Aviv. Sabti, de origen persa, explica que la guerra realmente ya se había acabado tras las primeras dos semanas, cuando tanto Estados Unidos como Israel dejaron de apuntar contra líderes iraníes y Trump comenzó a vender la idea de que existía un cambio de régimen. «Mojtaba, [Mohammad Baqer] Qalibaf y todos los demás son igual de radicales», asegura el experto.
En cuanto a las capacidades militares de Teherán, y aunque aún mantenga la facultad de amenazar a los países vecinos, Irán ha perdido prácticamente toda su Armada y su aviación, así como sus defensas aéreas. Estados Unidos asegura que el «90 %» de la capacidad militar de la República Islámica ha desaparecido y que tardará varios años en reconstruir sus armas. Sabti calcula que actualmente el núcleo duro del poder en Irán se concentra en unos 20 generales del CGRI que sostienen a Mojtaba. Con todo, a estas alturas ha desaparecido del debate el programa de misiles balísticos y el apoyo de Teherán a sus proxies en la región.
Programa nuclear
Sobre el programa nuclear de Irán, poco se sabe realmente de lo que han acordado las partes. Según las filtraciones, las negociaciones sobre la capacidad atómica de Teherán se abrirán en los próximos 30 días. Trump defiende que el régimen de los ayatolás se ha comprometido a no desarrollar «nunca» un arma nuclear y que entregará el uranio altamente enriquecido al 60 %.
Sin embargo, otra opción que se ha difundido es que este material se diluya hasta el 5 % de pureza, aunque quedaría por determinar quién supervisará ese proceso. Eyal Hutal, exjefe del Consejo de Seguridad Nacional de Israel, explica que hace más de un año, desde la Guerra de los Doce Días en junio de 2025, Teherán ya no enriquece uranio. «Es algo que no ocurría desde 2006», recuerda Hutal.
El Líbano, Hezbolá e Israel
Irán ha asegurado que el acuerdo de paz incluye al Líbano, un requisito que Israel descarta. Este mismo lunes, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha asegurado que el Ejército hebreo no abandonará sus posiciones en el sur del Líbano, donde mantiene enfrentamientos con Hezbolá, ni tampoco en la franja de Gaza y Siria. Paralelamente, y como consecuencia de la guerra en Oriente Medio, el Gobierno de Beirut se ha sentado en la mesa de negociaciones con Israel para sellar un acuerdo de paz que termine con el desarme y la presencia de la organización terrorista libanesa en el sur del país.
Coste de la guerra y sanciones a Irán
En el plano económico, la guerra contra Irán le habría costado a Estados Unidos más de 25.000 millones de dólares, como confirmó el pasado mes de abril el propio subsecretario interino de Guerra para Asuntos Financieros, Jules Hurst. Una cifra que no tiene en cuenta los daños en las bases estadounidenses de los países del golfo Pérsico. El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) calculó que tan solo los seis primeros días de ofensiva habrían supuesto para las arcas del Pentágono un desembolso de 11.300 millones.
Por su parte, el régimen iraní defiende que el acuerdo con Estados Unidos contempla la entrega de 24.000 millones de dólares en activos congelados y el levantamiento de sanciones a la venta de petróleo iraní. Washington niega esta información y aclara que Irán recibirá fondos de manera gradual y a medida que vaya cumpliendo su parte del trato. El alivio de las restricciones supondrá un balón de oxígeno para la economía y el régimen iraní, que ya antes de la guerra atravesaba una de las peores crisis financieras de su historia que desencadenó protestas multitudinarias.