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Ángel Santiesteban Prats
CrónicaÁngel Santiesteban PratsLa Habana

Las falsas reformas económicas del régimen cubano para que no cambie nada

Contempla una reforma salarial integral para el sector estatal que elevaría el salario mínimo de 2.100 (2.7 euros) a 3.110 (3.9 euros) pesos cubanos, una medida que, según el régimen, beneficiaría al 51% de los trabajadores del país

La Habana (Cuba)

El dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acompañado de otros altos cargos del régimen en La Habana

El dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acompañado de otros altos cargos del régimen en La HabanaAFP

El régimen cubano, dictadura al fin, en una jugada desesperada mueve sus fichas: reúne primero a su Comité Central y, al día siguiente, a su Asamblea Nacional. Necesitan aparentar que, luego de 67 años, ellos sí pueden resolver los problemas urgentes que sufre la sociedad cubana.

Antes culpaban al «bloqueo» y ahora reconocen las malas gestiones de la burocracia. También la manera de establecer las restricciones propias del socialismo. Pero los cubanos han entendido, después de decenas de planes económicos, que son estrategias fallidas.

El paquete anunciado contiene 176 propuestas de transformaciones económicas y sociales. Entre estas, abre la puerta a la venta de activos estatales, a la conversión de empresas estatales en sociedades mercantiles, a la compra de acciones de empresas públicas por personas físicas y jurídicas. Asimismo, ofrece mayor margen para el sector privado y para mecanismos de mercado y facilita la participación de empresas externas, incluidas las vinculadas a residentes en Cuba y en el exterior.

La pregunta que se hacen los cubanos es por qué no las implementaron antes si tantos especialistas económicos llevan años asegurando que saldremos de las penurias. El pueblo está convencido que nada de lo que hagan podrán lograr ningún beneficio y aliviar su agonía.

Qué comprar con 3,9 euros

De igual forma, contempla una reforma salarial integral para el sector estatal que elevaría el salario mínimo de 2.100 (2.7 euros) a 3.110 (3.9 euros) pesos cubanos, una medida que, según el régimen, beneficiaría al 51 % de los trabajadores del país. Este «aumento» permitiría solamente comprar una docena de huevos, un kilo de azúcar y unas dos libras de arroz al mes; eso, sino siguen subiendo los precios. Por lo que es evidente que la medida no representaría ninguna mejora para los cubanos en medio de una inflación galopante y de la peor crisis económica en décadas.

Después de mucho criticar las libertades económicas que atentan contra el control político, ahora, bajo las presiones de los Estados Unidos con la amenaza de una intervención humanitaria, quieren aparentar que podrán solucionar lo que ellos mismos llevan años negando. Desde hace muchos años el propio cubano, viene advirtiendo que el famoso «bloqueo» es interno. Y es lógico, porque ahora dice el régimen que lo que prohibieron por años, ahora es la solución mágica.

Por supuesto, sabemos que la única intención de querer simular, si todavía quedara algún ingenuo, para mantenerse en el poder. Eso es lo único que les ha interesado en sus casi siete décadas de mala gestión estatal. El socialismo no es viable. No funciona, esa es la mayor verdad de la experiencia en el pellejo de varias generaciones.

La libertad es la única solución que podrá sacar a Cuba del caos. Y esa libertad, por supuesto, jamás será bajo la dirigencia de unos políticos corruptos e indolentes, que lo único que les interesa es conservar sus privilegios.

La moneda nacional continúa cayendo frente al dólar y el euro. La realidad es que solo logran mantenerse a flote la casta política y sus familiares. A los cuales, casi en su generalidad, son a los que le han permitido crear los negocios de las Mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas). Siempre son los únicos beneficiados. Aunque gran parte de esas familias, sobre todo los hijos, han salido por las redes por residir en el exterior como agentes económicos. Muchos de ellos mantienen negocios de importaciones. Otros, solo estudian en costosas universidades o viven vidas de príncipes.

Mientras el régimen intenta desesperadamente encontrar oxígeno para mantenerse en el poder, las pocas inversiones extranjeras como en las petroleras u hoteleras, se retiran del país.

La Unión Europea acaba de aprobar una Resolución que pide la suspensión del Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación con Cuba, el que existe desde 2016 y solo ha servido para financiar a la dictadura mientras empeora la situación de los derechos humanos. Por ende, la tubería de euros en ayudas al régimen podría detenerse. Los grifos económicos se les terminan.

Lo único que se mantiene en perfecto estado de la dictadura es la maquinaria de represión. Los presos políticos por las protestas –que diariamente se registran en la Isla en contra de la miseria y los cortes de electricidad- continúan aumentando. El cerco policial es cada vez más numeroso. Los sicarios de la policía política se ocupan de presionar a los opositores, los pocos que se mantienen dentro del país y no han aceptado los chantajes para que vayan al exilio.

Casi siete décadas después, la historia ha demostrado que el totalitarismo no se reforma ni se humaniza. Intentar maquillar la economía manteniendo en el poder a los mismos que han provocado la debacle solo contribuiría a prolongar la agonía.

Al régimen se le agotan las opciones. El colapso definitivo ya no es una hipótesis, sino una certeza que el propio peso de la presión externa y la miseria terminará por consolidar.

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