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keir Starmer en una de las puertas del 10 de Downing StreetAFP

Perfil

La efímera vida de Keir Starmer en el 10 de Downing Street

El laborista intentó hasta el viernes aferrarse al cargo y provocar unas primarias descarnadas, pero finalmente cedió y deja vía libre a su sucesor

eir Starmer (63 años),casado y con dos hijos, no destacó nunca ni por su gran carisma ni por su desparpajo o descaro. El primer ministro que acaba de presentar su dimisión se caracteriza por virtudes opuestas: la templanza, esa que le permitió llegar hasta el 10 de Downing Street y la que, quizás, también le ha obligado a abandonar la residencia, también quizás, más famosa del mundo junto con la Casa Banca del mundo.

En algo menos de dos años, pasó de obtener la mayoría absoluta bajo la promesa de traer un cambio al país, a convertirse en tremendamente impopular entre los británicos. Starmer se ha caracterizado en este par de escasos dos años por su tibieza a la hora de posicionarse en temas controvertidos como el conflicto palestino-israelí, así como por algunas decisiones fiscales y políticas muy criticadas, como el recorte de ayudas a pensionistas o el nombramiento del exministro Peter Mandelson, con estrechos vínculos con el pederasta convicto estadounidense Jeffrey Epstein, como embajador en Washington.

Su forma de gobernar no convenció al electorado que le había apoyado en un inicio. El Partido Laborista sufrió un batacazo descomunal que definió, sin remedio, el fin de su mandato. En las elecciones locales y regionales del pasado 7 de mayo.

En 2014, fue nombrado caballero del Imperio británico por su trabajo como fiscal en casos de alto perfil. La irrupción de Starmer en la política fue tardía. En 2015 fue elegido miembro de la Cámara de los Comunes por la circunscripción de Holborn and St Pancras y floreció a la sombra de Corbyn. El exlíder del Partido Laborista llegó a nombrar a Starmer secretario de Estado «en la sombra» para la salida de la Unión Europea.

Pero, tras la humillante deén dimitido premier optó por desligarse por completo del legado de su mentor y cuatro años después se encuentra en plena mudanza al núcleo del poder británico. En Downing Street despidió a Sunak y en breve le despedirán a él.

La mesura del laborista contrasta con los turbulentos últimos años de los conservadores, con múltiples escándalos a sus espaldas, desde el 'Partygate', que acabó con la dimisión del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, hasta el 'Betgate', que ha salpicado al actual premier, Rishi Sunak, en el sprint final de la campaña electoral.

Starmer, líder del Partido Laborista desde 2020, consiguió consolidar el sorpasso sobre los tories, poniendo fin a 14 años de gobiernos conservadores con la victoria más abultada de los últimos 200 años.

Es el prototipo típico de hombre inglés. Siempre engominado, ningún pelo fuera de su lugar –a diferencia del polémico Johnson–, con o sin gafas, pero siempre de traje, a menos que le pilles en un pub viendo un partido de Inglaterra. Tono pausado. Ni una palabra es más alta que la otra. Su estrategia entonces fue sencilla, dejar en evidencia todos los errores que cometieron los conservadores durante sus sucesivos gobiernos y prometer que no se repetirán bajo su mandato. Lamentablemente, cometió otros.

El peso que suponen 14 años en el poder dio alas al laborismo de Starmer, que consolidó una vuelta al centrismo, tras la expulsión del izquierdista Jeremy Corbyn, polémico por sus proclamas antisemitas, y una profunda limpieza y remodelación del Partido Laborista, desprendiéndose de la izquierda más radical de la formación.

Starmer, crítico con el bréxit, es natural de Southwark, un barrio a las afueras de Londres, y no encaja en el historial típico de las élites de Westminster. Nació en el seno de una familia humilde, su padre era empleado de una fábrica y su madre una enfermera en la sanidad pública, que padeció una enfermedad inflamatoria rara y que le obligó a pasar largas temporadas en el hospital.

Starmer adoptó la tendencia política de sus padres y se afilió al Partido Laborista siendo todavía un adolescente. Se convirtió en el primer miembro de su familia en obtener una titulación universitaria. Estudió Derecho en la Universidad de Leeds, que completó con un posgrado en Oxford. Durante su etapa universitaria fundó y editó una revista, de influencia trotskista, conocida como Socialist Alternatives. Una vez superada su etapa más rebelde de juventud, el recién graduado en Derecho decidió especializarse en derechos humanos, antes de pasar a ser jefe de la Fiscalía de la Corona y director del Ministerio Público británico, de 2008 a 2013.

Hoy es un día amargo para él. Hasta el final intentó dar la batalla, pero lo suyos le enseñaron la puerta de salida de Downing Street y no ha tenido más remedio que enfilar ese camino.