El régimen de Cuba activa su sicariato: amenazas y acoso a periodistas y al corresponsal de El Debate
Ante la caída inminente del régimen, han acudido al extremo, capaces de comunicarle a sus víctimas, de la manera más cínica, que ellos serán sus ejecutores encargados
Manuel Cuesta Morúa, disidente y Presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC)
Al disidente Manuel Cuesta Morúa, presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC) –que sustituyó en su presidencia a José Daniel Ferrer luego de su obligado destierro, una vez que el régimen amenazara su vida y la de sus familiares–, fue citado oficialmente, a la unidad policial de Zanja en La Habana, para una supuesta «entrevista».
A su llegada lo estaban esperando tres esbirros que, una vez que lo esposaron y montaron en la patrulla policial, comenzaron a golpearlo por el pecho –se pensaría que innecesario, puesto que Cuesta Morúa es un hombre de pensamiento y su lucha es totalmente pacífica–, pero al parecer, así lo requería el guion que la policía política le tenía montado en aras de asustarlo y conseguir doblegarlo. Se supone que para que siga los pasos del presidente anterior del CTDC y abandone la Isla de manera definitiva.
Hasta aquí, más o menos, podría ser la experiencia de muchos opositores. Pero ha comenzado la modalidad del sicariato gubernamental de manera más desfachatada.
Manuel Cuesta fue trasladado hacia una zona inhóspita, cubierta de árboles, para ocultar el abuso. Una vez que llegaron y lo bajaron de la patrulla policial, uno de ellos se quitó la camisa y acomodó la pistola en la parte frontal para que fuera bien visible e infiriera que se trataba de una ejecución.
Volvieron a golpearlo mientras le mantenían las esposas. El sicario que se hace llamar Mario, comenzó a amenazarlo de que él es el elegido para darle un disparo si el Ejército norteamericano desembarca en Cuba. Mario ha sido identificado por el nombre real de Raciel, y que es originario de la provincia de Santiago de Cuba. Desde allí han llegado las denuncias de sus abusos constantes. Tiene, además, una característica desconocida hasta ahora –del resto del sicariato–: tiene cubierto cuatro dientes con casquillos de oro.
Raciel, sicario cubano más conocido como Mario
El represor Mario, arremete su abuso a través de una personalidad marginal, muy agresiva, donde intenta sembrar el miedo entre sus abusados. Practica la amenaza telefónica también. A un vecino pintor que pertenece a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), para obligarlo a colaborar contra la periodista Camila Acosta y contra mí, luego de citarlo a una unidad policial, lo amenazó usando palabras soeces, de que no le permitía ser artista. El mismo método usó contra varios vecinos y amigos que nos visitan.
Es evidente que, ante la caída inminente del régimen, han acudido al extremo, capaces de comunicarle a sus víctimas, de la manera más cínica, que ellos serán sus ejecutores encargados.
Vale acotar que, contrario a la lógica, Cuesta Morúa es uno de los disidentes que piden diálogo con el régimen, y que se opone a una intervención de E.E.U.U. en Cuba. Pero, bajo la presión de Washington, los que manejan el poder a su antojo, la familia Castro, ha preferido intentar negociar con los funcionarios de Trump, que con la oposición cubana.
Bajo la amenaza de EE.UU., intentan aplicar y de manera urgente, casi en una semana, la aprobación de 176 medidas que cambiaría su concepto ideológico de socialismo a capitalismo. El pueblo se pregunta por qué se demoraron tanto en aceptarlas si la calamidad extrema que sufre el pueblo es de años.
De todas formas, nadie les cree cualquier ley que aprueben. El pueblo cubano sabe, incluso los EE.UU., que cualquier cambio cosmético solo tiene el objetivo de aparentar reformas y ganar tiempo. Intentar ellos mismos, de ofrecerse a ser los «Delcy Rodríguez cubanos» y decir: «aquí no ha sucedido nada. Borrón y cuenta nueva».
Con las medidas aprobadas, se supone que, imitando al contexto de la caída de la Unión Soviética y la venta del país, ser los Putin del Caribe, y adueñarse de la economía cubana. Parecido también a «la piñata», que ocurrió cuando los sandinistas en Nicaragua, una vez que aceptaron las elecciones libres y perdieron, se apropiaron de los fondos que habían ocultado y compraron las industrias. Terminaron millonarios y corruptos todos los comandantes.
En medio de toda la crisis social cubana que padece desde hace décadas, sin energía eléctrica, sin transporte por la falta de combustible, sin agua ni medicina, el régimen se ocupaba de construir hoteles de manera expedita y rauda, aun cuando se atravesaba la caída histórica más significativa del turismo en Cuba, por lo que sus habitaciones permanecían vacías, puros «elefantes blancos» que aguardaban la hora de la repartición. Y el momento ha llegado. La familia Castro enseña sus dientes mientras se frota las manos para ocupar su tajada.
Pero, para lograrlo tiene el inconveniente de la oposición, y necesita acallarla. Expulsarla del país es la variante que viene ejerciendo desde hace años. Quedarse con la oposición más live (suave)que a ellos les convenga usar y manipular, para aparentar democracia. La oposición dentro de Cuba prácticamente se ha quedado sin liderazgo. Algunos muertos ocupan hoy la memoria política. Otros, a tiempo, no han podido resistir los embates de amenazas de muerte, golpizas y encarcelamientos, y han optado por el exilio forzado.
Debido a la constante tensión que se vive en el día a día, hay una frase muy recurrente entre los opositores, idea dicha de distintas maneras: «me voy de Cuba o terminaré inmerso en la locura». Es muy difícil resistir un año entre la constante presión de los sicarios al servicio de la policía política. Se saben indefensos, sin leyes que puedan protegerlos.
La dictadura de la familia mafiosa mutará tantas veces como sea necesario para sobrevivir. No quieren el exilio. Su plan es adueñarse de Cuba. Para eso vienen trabajando con el Grupo de la Administración Empresarial S.A. (Gaesa) y acumulando billones, sin importarle la hambruna del pueblo.
Ahora les queda jugar a pulsear con Trump. Saben que es un negociador nato. Ellos también. Demostrado está que son los mayores oportunistas. Han saqueado a un país, esquilmado a un pueblo ante los ojos del mundo civilizado, el que ha hecho silencio, si no han sido cómplices.