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El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Saar, y el embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, en JerusalénEFE

Estados Unidos hace efectivo el traspaso de su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén

La legación diplomática será construida en el conocido como complejo Allenby, al sur de la Ciudad Santa

El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, firmó este miércoles un acuerdo junto al ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, para el traspaso de la Embajada norteamericana a una nueva «sede permanente» en Jerusalén.

Se trata de «una decisión permanente e indefinida de Estados Unidos que no solo reconoce a Jerusalén como la capital eterna, indígena y perpetua del pueblo judío», dijo Huckabee durante el evento, sino que «izará nuestra bandera en un complejo permanente».

La nueva embajada –según Huckabee un edificio que será «enorme y costoso» para representar a los 700.000 estadounidenses que aseguró hay en Israel– será construida en el conocido como complejo Allenby, al sur de Jerusalén, en una superficie baldía de unos 7,7 acres (3,1 hectáreas) cerca de los barrios de Baka y Talpiot.

Como EE.UU., ocho países ya han trasladado sus embajadas a Jerusalén –Guatemala, Honduras, Kosovo, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Fiji y la región separatista de Somalilandia (que solo Israel reconoce como país en todo el mundo)– y anunció que espera que pronto sean «diez o más».

La mayoría de naciones tienen su embajada en Tel Aviv y cuentan con oficinas o consulados en Jerusalén, algunos como el de España establecidos antes del nacimiento del Estado de Israel, en 1948, y que sirven para dar servicio a los palestinos.

Tras el traspaso de la Embajada de Jerusalén a Tel Aviv que se produjo en 2018 durante el primer mandato del presidente Donald Trump, Huckabee aseguró que la transferencia a esta propiedad es «el paso más lógico» y una «decisión irreversible».

Huckabee, sacando y sujetando un dólar frente a los presentes, añadió que la licencia es por un periodo de 99 años renovable «por un dólar», que él mismo se ofreció a entregar para recalcar el simbolismo de que EE.UU. ya no se irá de Jerusalén, ciudad que Trump reconoció oficialmente como la capital de Israel en diciembre de 2017.

Por su parte, Saar calificó el traspaso de Trump en 2018 como una de las decisiones «más importantes» en materia diplomática que, según él, «corrigió un error histórico», y aseguró que «Estados Unidos es indispensable para Israel» y a la inversa.