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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente de Turquía, Tayip Erdogan en la cumbre de Ankara

El presidente de Turquía, Tayip Erdogan, fue quien entregó las pistolas al finalizar la cumbre de la OTAN enAnkaraEFE

Los líderes europeos recibieron una pistola y munición real como recuerdo de la cumbre de la OTAN

La revista Politico desvela el regalo que dio el presidente turco, Tayip Erdogan, a los asistentes a la cumbre de Ankara

La revista Politico, la más influyente en Bruselas, ha desvelado este jueves que los asistentes a la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se ha celebrado en Ankara (Turquía) recibieron como regalo de despedida una pistola grabada y munición real lista para ser usada.

Al parecer, las armas tienen grabado algún tipo de texto que recuerda la reunión que llevó a los presidentes y jefes de Gobierno de los 32 países pertenecientes a la OTAN, pero no dejan de ser armas de fuego dispuestas a ser utilizadas.

Por este motivo, los líderes europeos a los que ha preguntado Politico aseguran que primero desactivarán las pistolas y seguirán la normativa de cada país sobre el transporte de armas de fuego.

Además, habrá que hacer una valoración económica de la pistola para saber si cumple la normativa de regalos institucionales. No obstante, una portavoz de Ursula Von der Leyen ya ha adelantado que la presidenta de la Comisión Europea cederá el arma a algún museo militar para su custodia.

La normativa de la Comisión Europea estipula que, al menos los funcionarios que trabajan en ella, no pueden recibir regalos por un valor superior a los 50 euros.

Este sorprendente obsequio fue entregado, según parece, a la conclusión de una cumbre de la OTAN que comenzó con un importante enfado por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hacia el resto de líderes europeos, y muy especialmente, hacia el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez.

Trump aseguró que España era «una causa perdida» y que «no tiene remedio, son mala gente». No obstante, Sánchez quiso quitar hierro al asunto y aseguró que había mantenido un intercambio de palabras con el presidente estadounidense que se mantuvo siempre en un tono cordialidad y afable a pesar de las gruesas palabras lanzadas tan solo unas horas antes.

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