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El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en Moscú

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en MoscúAFP

Abbas Araghchi describe el primer día del bombardeo de EE. UU. y cómo se pasa el día en coche para que la CIA no le mate

El ministro de Exteriores iraní, que se encontraba en el complejo residencial de Jamenei, explica el desconcierto y aislamiento del régimen durante tres días mientras trataban de averiguar quién estaba vivo y quién muerto

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, recuerda minuto a minuto lo que sucedió el 28 de febrero. Se encontraba en un despacho en un ala del complejo del por entonces líder espiritual, Ali Jamenei, cuando comenzaron a caer las bombas de Israel y Estados Unidos.

Araghchi estaba con el subsecretario del Gabinete de Jamenei, Alí Asghar Hijazi y su secretaría, que murió aplastada al desplomarse el techo. Él pudo escapar «con Hijazi de la mano» y salir al exterior sorteando los tablones y escombros. Su coche había quedado inservible y un ciudadano que pasaba en ese momento por la carretera les trasladó hasta el ministerio de Exteriores.

El ministro describe la escena de los bombardeos de este modo: «La tercera explosión fue casi al lado de nuestro edificio. La sección donde se encontraba la oficina del Hijazi recibió el impacto directo, y el lado izquierdo del edificio quedó completamente destruido».

El desconcierto se impuso. «Durante tres días estuvimos incomunicados, tratando de averiguar quién seguía con vida y quién había muerto... El enemigo pensó que podía paralizarnos atacando a nuestros líderes, pero fracasó».

En sus declaraciones, en una entrevista con el periodista iraní Javad Mogouyi, asume que Irán tuvo un fallo de seguridad, que hubo «una filtración» y que por esa razón, desde entonces, prácticamente, se pasa el día en movimiento «dentro de mi vehículo» por temor a que los servicios de inteligencia del enemigo le localicen y le maten como hicieron con la cúpula del régimen.

«Lo importante, en mi opinión, –añade– es que Israel tenía información de inteligencia sobre estas reuniones», asegura Araghchi, y añade: «Esto podría indicar una brecha de seguridad que probablemente aún existe. Esto debe solucionarse».

En la entrevista segura que aún no se ha visto con Mojtaba Jomenei, también por razones de seguridad, pero que su nombramiento como heredero del título de líder espiritual que ostentaba su padre suponía enviar un «un mensaje muy importante al mundo de que no habría cambios en las políticas e ideales del régimen».

En otro fragmento de la conversación con el periodista, que reproduce el diario británico The Guardian, el titular de Exteriores insiste en que nunca tuvieron confianza en alcanzar un acuerdo con Estados Unidos, pero que seguían intentándolo para que no se pudiera decir que «nosotros tenemos la culpa».

Araghchi asegura que el país persa estaba preparado para un ataque de este tipo y tenía previsto cerrar el estratégico estrecho de Ormuz si el líder supremo era abatido. El nombre en clave para este escenario era «Código 110», en referencia a la cláusula de la constitución iraní que define los poderes del líder supremo.

El ministro de Exteriores asegura que la reacción de Irán a un posible ataque era sabida por los países del Golfo y Estados Unidos. Asimismo asegura que los gobiernos regionales habían aconsejado a Donald Trump que no entrara en guerra, porque no le sería tan fácil como en Venezuela. «Irán es diferente. Su respaldo se basa en una civilización milenaria, combinada con el pensamiento chií y las creencias sobre el martirio. Cuando estos elementos se unen, crean algo que no se puede derrotar fácilmente», garantiza.

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