El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega
Ortega ampliará su mandato presidencial a 7 años en Nicaragua en una reforma electoral que excluirá a la oposición
De aprobarse esta reforma constitucional, las próximas elecciones presidenciales en Nicaragua serían en noviembre de 2028, fecha en la que Estados Unidos también celebrará elecciones y el presidente Donald Trump a meses de salir de la Casa Blanca
La reforma constitucional que busca dejar a la oposición fuera de las elecciones en Nicaragua propone además ampliar el periodo presidencial de seis a siete años, informó este martes la Asamblea Legislativa al recibir el proyecto de reforma remitido por Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo.
La Asamblea -controlada por el régimen sandinista- tiene previsto aprobar a inicios de septiembre las leyes solicitadas por Ortega para que en los comicios no participen «vendepatrias» ni «golpistas» al servicio de Estados Unidos, los términos con los suele referirse a sus adversarios.
«Nuestro sistema de Estado y gobierno de pueblo presidente propone ordenarse con periodo efectivo de siete años renovables», dijo el presidente del Congreso, el sandinista Gustavo Porras, al leer la parte introductoria de la propuesta.
El texto no ha sido difundido aún en su totalidad.
La ampliación del mandato «asegura estabilidad en visión, operatividad y continuidad, haciendo frente con toda energía y claridad a las urgencias», añadió Porras.
De aprobarse esta reforma, las próximas elecciones presidenciales en Nicaragua serían en noviembre de 2028, fecha en la que habrían también elecciones en Estados Unidos y el presidente Donald Trump esté a meses de salir de la Casa Blanca.
Así mismo, Nicaragua se convertiría en el país del continente Americano con el período presidencial más largo y la dictadura Ortega Murillo marcaría otro hito inédito e histórico en su propósito de mantenerse a toda costa en el poder.
La copresidenta y mujer de Ortega, Rosario Murillo, explicó el lunes que el plan de reforma fue compartido con el cuerpo diplomático y antes de su aprobación también habrá «consultas» con varios sectores de la sociedad nicaragüense.