Un barco patrullero de la Guardia Costera China (CCG) , en una fotografía de archivo
Taiwán eleva la presión diplomática sobre China por sus maniobras navales al este de la isla
Taipéi ha trasladado su «preocupación» a Pekín a través de terceros países ante el aumento de la presencia de buques chinos en aguas que considera bajo su jurisdicción
El Gobierno de Taiwán ha trasladado a China su «preocupación» por el incremento de las operaciones marítimas chinas al este de la isla, en un nuevo episodio de la creciente tensión entre ambas partes. Las autoridades taiwanesas aseguran haber recurrido a terceros países y a canales privados para hacer llegar su malestar a Pekín, en un contexto marcado por la ausencia de relaciones oficiales desde hace una década.
El viceministro del Consejo de Asuntos Continentales (MAC), Shen Yu-chung, confirmó este lunes que Taipéi ha expresado su «insatisfacción» por el despliegue de embarcaciones chinas en aguas próximas a la isla. No obstante, evitó revelar qué países han actuado como intermediarios y tampoco precisó si el Ejecutivo chino ha respondido a estas comunicaciones.
Los contactos oficiales entre China y Taiwán permanecen congelados desde 2016, cuando Pekín decidió interrumpir el diálogo institucional tras la llegada al poder del Partido Democrático Progresista (PDP), de corte soberanista. Desde entonces, las relaciones se han deteriorado progresivamente, con un aumento de la presión militar y diplomática por parte de China.
Un barco de la guardia costera china
La última fricción se produce después de que, según los guardacostas taiwaneses, numerosos buques de la Guardia Costera china y de otros organismos gubernamentales hayan operado desde junio en la zona económica exclusiva reclamada por Taipéi. Las autoridades de la isla sostienen que algunas de estas embarcaciones han llegado incluso a advertir por radio a mercantes cercanos para que abandonaran el área.
Shen aseguró que Taiwán mantiene una estrategia basada en evitar una escalada del conflicto más allá de los 44 kilómetros de su litoral, límite correspondiente a la denominada zona contigua. Sin embargo, insistió en que el Gobierno no renunciará a defender su soberanía dentro de ese espacio.
El responsable taiwanés restó importancia a los actuales controles radiofónicos efectuados por China, que calificó de gestos de carácter simbólico destinados a reforzar sus reivindicaciones territoriales. Aun así, advirtió de que cualquier intento de inspeccionar o abordar embarcaciones pesqueras o comerciales supondría un salto cualitativo en la crisis.
China considera a Taiwán una provincia rebelde y sostiene que la reunificación es un objetivo irrenunciable, incluso mediante el uso de la fuerza si fuera necesario. Por su parte, el Gobierno taiwanés defiende que el futuro político de la isla solo puede ser decidido por sus cerca de 23 millones de habitantes, una posición que continúa alejando cualquier posibilidad de acercamiento entre ambas partes.