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El presidente de Brasil y candidato a la reelección Luiz Inacio Lula da silva junto a su vicepresidente Geraldo AlckminSergio Lima / AFP

La izquierda brasileña proclama a Lula como candidato presidencial para un cuarto mandato

A los 80 años, Lula encara la que será su séptima carrera a la Jefatura de Estado tras haber gobernado entre 2003 y 2010, y regresar al poder en 2023

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil oficializó este domingo la candidatura del mandatario Luiz Inácio Lula da Silva para las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre, en las que buscará un histórico cuarto mandato no consecutivo con la mayoría de las encuestas a su favor.

«Quiero decir para toda la militancia de los partidos que están aquí: homologamos, oficializamos ahora. Lula, presidente; (Gerardo) Alckmin, vice», dijo el presidente del PT, Edinho Silva, en una entrevista previa a la ceremonia de proclamación, celebrada en el centro de convenciones Expo Center Norte, en São Paulo, el mayor colegio electoral del país.

El evento, que comenzó puntual, a las 10:00 hora local, sellará la reedición de la alianza con el moderado Geraldo Alckmin como candidato a la Vicepresidencia, ante cientos de militantes, ministros y dirigentes del bloque oficialista.

«Estamos aquí para oficializar, pero también para celebrar esta construcción política que es histórica, la construcción política que va a reelegir al presidente Lula y al vicepresidente Alckmin, manteniendo a nuestro país en ese camino de reconstrucción de políticas públicas», añadió Silva.

A los 80 años, Lula encara la que será su séptima carrera a la Jefatura de Estado tras haber gobernado entre 2003 y 2010, y regresar al poder en 2023.

«Tengo la misma energía de cuando tenía 30 años», ha reiterado el veterano líder sindical en los últimos meses para disipar cualquier duda sobre su estado de salud y proyectar vitalidad de cara a la contienda.

Lula llega a la carrera electoral defendiendo los avances de su gestión en la caída del desempleo y la reducción de la pobreza, aunque enmarcado en un contexto de desaceleración económica, con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) en torno al 2 % para este año electoral, tras el 3,4 % de 2024 y el 2,3 % de 2025.

La presión inflacionaria, marcada tanto por cuestiones internas como por el aumento de los precios de los alimentos y el combustible por el contexto geopolítico, mantiene a la tasa básica de interés del país fijada en el 14,25 %.

Sumado a un déficit nominal en las cuentas públicas cercano al 10 % del PIB y una deuda pública que ha superado la barrera del 80 %, dos puntos que la oposición busca explotar durante la campaña, junto a la lucha contra el crimen organizado que en los últimos años se ha expandido en Brasil y el resto de país de la región.

Además, esta semana, un juez de la Corte Suprema autorizó la apertura de dos investigaciones por tráfico de influencias contra su hijo mayor, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha.

Los comicios de octubre se perfilan como un nuevo mano a mano entre la izquierda del socialismo del siglo XXI que abandera el actual jefe de Estado y la derecha alineada con el presidente Donald Trump que encarna el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años.

El primogénito del expresidente Jair Bolsonaro, inhabilitado, condenado a 27 años de cárcel y en prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado, fue oficializado la semana pasada como el heredero político del espacio conservador.

De acuerdo con las últimas proyecciones, el gobernante parte con cierta ventaja.

La más reciente encuesta de la firma Datafolha sitúa a Lula con un 48 % de la intención de voto frente al 43 % que obtendría Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje.