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La Unión Europea no está a la altura de la crisis de Ceuta

Los ministros del Interior de la Unión Europea se reunieron de urgencia ayer para abordar la crisis migratoria de Ceuta, lo que prometía ser un pulso diplomático intenso. Sin embargo, la promesa se ha desinflado

Ursula von der Leyen y Antonio Costa

En julio de 2021, más de 4.000 inmigrantes intentaron cruzar la frontera entre Lituania y Polonia desde Bielorrusia. Bruselas se volcó y tanto la Unión Europea (UE) como la OTAN pusieron el grito en el cielo, y con razón, al considerar que Europa estaba sufriendo un ataque híbrido sin precedentes.

El pasado 30 de julio de 2026, unas 72.000 personas entraron de manera irregular y masiva en Ceuta desde Marruecos y otros países de la zona. Sin embargo, el Gobierno español ha sido el primero en negarse a tratar el asunto en términos de seguridad territorial, de los ciudadanos españoles, de la defensa nacional y del conjunto de la Unión Europea.

De hecho, el Gobierno español no ha dudado en felicitar reiteradamente a Marruecos, exculpándole por este ataque híbrido contra el enclave español. Esto ha provocado una fuerte reacción de alarma en otros países europeos.

Por este motivo, los ministros del Interior de la Unión Europea se reunieron de urgencia ayer para abordar la crisis migratoria de Ceuta, lo que prometía ser un pulso diplomático intenso. Sin embargo, la promesa se ha desinflado.

Los términos de este encuentro excluían el tratamiento de esta crisis como se entendió la crisis migratoria del verano de 2021 en la frontera oriental de Europa.

Lo lamentable de nuestra situación actual no es solo el comportamiento del Gobierno de España, sino que, mientras Úrsula von der Leyen siga al frente, las políticas de seguridad e inmigración seguirán siendo decepcionantes.

Pese a la escalada de acusaciones y a que 22 socios acusen al Gobierno de Sánchez por el efecto llamada de su regularización masiva, la presidenta de la Comisión Europea zanjó las dudas de los europeos confirmando que ningún inmigrante había llegado a la península ni al resto de la UE.

Eso sí, la líder comunitaria reclamó mayor fortaleza en el sistema fronterizo europeo, pero mantuvo que «tenemos un sistema sólido en vigor».

Sin embargo, aunque los ministros de Interior de la Unión Europea y de los países asociados al espacio Schengen coinciden en que la prioridad es reforzar las fronteras exteriores, los retornos y la cooperación con terceros países, e incluso han hablado de la capacidad de anticipación ante futuros episodios semejantes a la crisis migratoria de Ceuta, han terminado manifestando su «firme solidaridad» con España y han dado por zanjada la situación al constatar que la gran mayoría de las personas que entraron de forma irregular ya han regresado a Marruecos.

Los estados miembros de la UE respaldaron de forma unánime al Gobierno español. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, subrayó que el espacio Schengen no había estado en peligro en ningún momento.

Las reacciones no han estado a la altura de la crisis, tal vez porque Ceuta y Melilla, en la costa norte de África, no están amparadas por la OTAN, ya que, según el artículo 5 del tratado, quedan por encima de los territorios insulares del Atlántico situados al norte del Trópico de Cáncer. Por el contrario, las Islas Canarias sí están cubiertas por el paraguas de la OTAN.

No obstante, según el artículo 4 del tratado, se podría considerar que la OTAN ampara de manera implícita a Ceuta y Melilla, lo que permitiría establecer consultas entre los miembros de la alianza en caso de que se viesen comprometidas nuestra integridad territorial, independencia política y seguridad.

Por tanto, Ceuta y Melilla podrían quedar bajo el amparo de la Alianza si así lo acordaran los miembros para responder a un ataque determinado. Sin embargo, los sucesivos gobiernos, en particular los socialistas, nunca han abogado por ello.

No todo está perdido

No obstante, es importante tener en cuenta que la iniciativa de seguridad y defensa de la Unión Europea, denominada «Cooperación Estructurada Permanente» (PESCO, por sus siglas en inglés), sí incluye a Ceuta y Melilla bajo su protección.

Entre los avances positivos se encuentra el acuerdo de vigilancia de las redes sociales, ya que muchos inmigrantes se coordinaban a través de plataformas como TikTok. Por este motivo, la UE pretende reforzar la vigilancia de las redes sociales.

También es positivo el avance en la externalización de los procedimientos de asilo, ya que los ministros debatieron en profundidad sobre los «centros de retorno» para la expulsión fuera de la UE. Alemania, por ejemplo, colabora en este sentido con los Países Bajos, Austria, Grecia y Dinamarca en un grupo de trabajo. Italia, con el Gobierno de Meloni, también ha reforzado las medidas en este sentido.

Se nos informa de que al menos 68.000 personas ya han sido devueltas a Marruecos, aunque se calcula que en la ciudad autónoma todavía quedan entre 2.000 y 5.000 inmigrantes irregulares por las calles que aún no han sido devueltos. Además, la situación de los menores no acompañados sigue siendo crítica. Ceuta atiende actualmente a más de 860 niños y jóvenes.

En la UE se debate intensamente sobre la responsabilidad del Gobierno marroquí, que ha permitido deliberadamente la avalancha como medio de presión política, ya que las fuerzas fronterizas marroquíes suspendieron por completo los controles durante un tiempo. Está claro que las autoridades de Rabat allanaron el camino para provocar esta situación.

Es hora de recordar aquellas palabras de Churchill: «Más que sus vicios, fueron las virtudes de las naciones mal dirigidas por sus gobernantes las que causaron su ruina y la catástrofe general».