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Donald Tusk, primer ministro de Polonia en un acto en la frontera con Bielorrusia

Donald Tusk, primer ministro de Polonia en un acto en la frontera con Bielorrusia@PremierRP_en

La receta polaca que Tusk muestra a Sánchez para responder a la inmigración ilegal

El primer ministro polaco reclama endurecer las leyes de asilo, reforzar la frontera y levantar barreras físicas tras la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta

La crisis migratoria desatada en Ceuta ha provocado una rápida reacción de varios dirigentes europeos. Entre las más contundentes figura la del primer ministro de Polonia, Donald Tusk, quien ha instado públicamente a España a adoptar medidas similares a las aplicadas por Varsovia en su frontera oriental.

En un mensaje publicado en la red social X, Tusk aseguró que «Polonia ha endurecido las leyes de asilo, los procedimientos fronterizos y ha construido barreras efectivas en su frontera con Bielorrusia, que es la frontera oriental de la UE». El dirigente polaco añadió que su Gobierno ha invertido «miles de millones de euros» y movilizado «miles de soldados, policías y guardias fronterizos» para proteger esa frontera, antes de concluir con una petición directa a España: «España debe seguir nuestro ejemplo si Schengen ha de sobrevivir».

Tuit del primer ministro polaco Donald Tusk sobre la crisis de Ceuta

Tuit del primer ministro polaco Donald Tusk sobre la crisis de CeutaTwitter

El mensaje supone una toma de posición inequívoca en uno de los asuntos que más dividen actualmente a la Unión Europea: hasta qué punto los Estados miembros deben endurecer sus políticas migratorias para preservar la libre circulación dentro del espacio Schengen.

La receta polaca

Aunque Donald Tusk pertenece a una familia política europea distinta de la del anterior Gobierno conservador de Ley y Justicia (PiS), en materia de inmigración irregular ha mantenido una línea de gran firmeza desde su llegada al poder.

El Ejecutivo polaco considera que la presión migratoria procedente de Bielorrusia no constituye únicamente un fenómeno migratorio, sino un instrumento de «guerra híbrida» impulsado por los regímenes de Aleksandr Lukashenko y Vladímir Putin para desestabilizar la frontera oriental de la Unión Europea. Esa interpretación también ha sido compartida por las instituciones europeas desde el inicio de la crisis fronteriza en 2021.

Publicación del medio Visagrad24 en el que compara la situación migratoria de España y Polonia

Publicación del medio Visagrad24 en el que compara la situación migratoria de España y Polonia

Sobre esa base, Polonia ha mantenido la gran barrera metálica de aproximadamente 190 kilómetros construida en la frontera con Bielorrusia, ha reforzado los sistemas electrónicos de vigilancia, ha desplegado miles de militares y agentes de la Guardia Fronteriza y ha creado zonas de exclusión próximas a la frontera para facilitar las operaciones de control.

En octubre de 2024, Tusk anunció, además, una nueva estrategia migratoria que contempla la suspensión temporal del derecho a solicitar asilo cuando el Gobierno considere que existe una amenaza para la seguridad nacional derivada de la instrumentalización de los flujos migratorios. La medida fue muy controvertida y recibió críticas de organizaciones internacionales de derechos humanos, aunque el Gobierno defendió que respondía a una situación excepcional en la frontera con Bielorrusia.

La legislación polaca ha endurecido progresivamente los mecanismos de control fronterizo. Las autoridades realizan devoluciones en frontera -los denominados pushbacks- en numerosos supuestos relacionados con la entrada irregular desde Bielorrusia, una práctica que ha sido objeto de controversia jurídica y de críticas por parte de organizaciones humanitarias y de derechos humanos. El Gobierno polaco sostiene, por el contrario, que estas actuaciones son imprescindibles para proteger la frontera exterior de la Unión Europea frente a una estrategia organizada por Minsk.

El primer ministro polaco, Donald Tusk, visita la frontera con Bielorrusia

El primer ministro polaco, Donald Tusk, visita la frontera con BielorrusiaEFE

La posición actual del primer ministro polaco representa también una evolución respecto a etapas anteriores de su trayectoria política.

Desde 2024, Tusk ha defendido públicamente que la seguridad de las fronteras debe prevalecer frente a los mecanismos ordinarios de protección internacional cuando exista una amenaza híbrida organizada desde terceros países. «Reduciremos la inmigración ilegal al mínimo», llegó a afirmar al presentar la nueva estrategia migratoria de su Gobierno.

Frontera con Bielorrusia

La presión migratoria sobre Polonia procede casi exclusivamente de la frontera con Bielorrusia.

Desde 2021, miles de personas procedentes principalmente de Oriente Medio, Asia y África fueron trasladadas hasta territorio bielorruso con la expectativa de acceder posteriormente a la Unión Europea. Bruselas acusa al régimen de Lukashenko de haber facilitado deliberadamente ese flujo migratorio como represalia por las sanciones europeas impuestas a Minsk.

Las nacionalidades que más frecuentemente han aparecido en esa ruta han variado según los periodos. En distintos momentos han predominado ciudadanos iraquíes, sirios, afganos, yemeníes y africanos, por lo que no existe una única nacionalidad que pueda identificarse de forma permanente como la mayoritaria. Las estadísticas oficiales cambian cada año según la evolución de la ruta migratoria.

Europa endurece el tono

El Gobierno polaco sostiene que su política ha reducido de forma muy significativa las entradas irregulares.

En mayo de 2026, Donald Tusk afirmó públicamente que durante el primer trimestre del año no se había registrado ningún cruce irregular con éxito desde Bielorrusia y calificó ese resultado como el cumplimiento de uno de los principales objetivos de su Ejecutivo.

Las imágenes de Ceuta han provocado una cascada de reacciones políticas.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció controles extraordinarios en relación con España y defendió que la protección de las fronteras exteriores constituye una condición indispensable para preservar Schengen. Francia comunicó igualmente el refuerzo de los controles en su frontera con España, mientras otros dirigentes europeos reclamaron una respuesta coordinada de la Unión.

En las últimas horas se ha difundido ampliamente en redes sociales una imagen que compara la actuación de Polonia y España frente a la inmigración irregular.

Donald Tusk ha querido convertir la experiencia polaca en argumento político durante la crisis de Ceuta. Su mensaje resume una posición que gana peso entre varios gobiernos europeos: reforzar las fronteras exteriores, endurecer los procedimientos de asilo cuando existan amenazas a la seguridad y evitar que episodios como el vivido en Ceuta vuelvan a poner en cuestión el funcionamiento del espacio Schengen.

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