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El primer ministro iraquí, Ali al-ZaidiEuropa Press

Irak advierte a sus milicias de que no permitirá ataques contra países vecinos desde su territorio

Bagdad declara «acto terrorista» el lanzamiento de drones no autorizados y da hasta el 30 de septiembre a las facciones armadas para desarmarse o integrarse en el Ejército

El Gobierno de Irak ha advertido de que no permitirá que su territorio o su espacio aéreo sean utilizados para lanzar ataques contra países vecinos, en un nuevo intento de reforzar el control estatal sobre las milicias armadas, varias de ellas vinculadas a Irán.

El primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, aseguró durante una visita al Centro de Operaciones del Comando de Defensa Aérea que «Irak no permitirá que su territorio ni su espacio aéreo se utilicen como plataforma para ninguna agresión contra los países vecinos». «Ninguna violación» del espacio aéreo ni de la seguridad del país será tolerada, añadió, según la Agencia de Noticias Iraquí.

El aviso llega después de que el Ejecutivo anunciara esta semana que considerará «acto terrorista» el lanzamiento de drones sin autorización. Bagdad también ha puesto en marcha un dispositivo para controlar el armamento existente en el país, que las autoridades cifran en unos seis millones de armas. Para ello se han creado 845 oficinas en todas las provincias.

La ofensiva coincide con el proceso de desarme de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una estructura que agrupa a decenas de milicias y que forma parte del aparato de seguridad iraquí. El Gobierno ha dado hasta el 30 de septiembre para que las distintas facciones entreguen sus armas o se integren plenamente en las Fuerzas Armadas. En caso contrario, se enfrentarán a sanciones previstas en la Ley Antiterrorista.

El Ejecutivo creó en junio un comité para avanzar en el desarme y desvincular a las milicias de las FMP. La iniciativa cuenta con el respaldo de Estados Unidos, que reclama el desmantelamiento de varias organizaciones a las que considera terroristas por sus ataques contra posiciones estadounidenses en Irak.

La cuestión resulta especialmente delicada por la presencia de grupos próximos a Irán. Algunas de estas facciones integran la denominada Resistencia Islámica en Irak, que ha atacado bases estadounidenses y ha lanzado drones contra objetivos en el golfo Pérsico durante la guerra en Oriente Medio.

No todas las milicias han reaccionado igual ante el plan. Asaib Ahl al Haq ha mostrado su disposición a someterse a la autoridad del Estado, mientras que Kataib Hizbulá, una de las organizaciones proiraníes más poderosas, ha rechazado el desarme y ha amenazado con ampliar su arsenal.

El Gobierno iraquí afronta así el reto de imponer su autoridad sobre unas milicias que, pese a estar integradas formalmente en la estructura de seguridad del Estado, mantienen capacidad militar y vínculos con Irán.