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El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, durante su reciente visita a la Casa Blanca, el pasado 14 de julio

El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, durante su reciente visita a la Casa Blanca, el pasado 14 de julioEuropa Press

El Gobierno de Irak dará ayudas específicas para que los cristianos vuelvan al país: «Son una parte esencial»

El primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, ha asegurado que «el regreso de los cristianos que se vieron obligados a abandonar el país» es «una prioridad nacional y gubernamental».

La presencia cristiana en el territorio que hoy ocupa el actual Irak se remonta hasta el siglo I, y la tradición recoge que fue el propio apóstol santo Tomás el que anunció el Evangelio en esta región de la antigua Mesopotamia.

Sin embargo, las diferentes acometidas del Islam a lo largo de la historia ha ido reduciendo progresivamente su presencia, con una especial virulencia tras la guerra y el régimen islamista radical que sucedió a la caída de Sadam Hussein.

Una situación de auténtico terror y odio contra los creyentes en Cristo, que provocó la huida masiva (o el martirio más sanguinario y violento) de la mayor parte de la población cristiana de Irak, sobre todo en la histórica llanura de Nínive. Sólo un dato: en el año 2000 había más de un millón y medio de cristianos en Irak; hoy, menos de 300.000.

Beneficios y parcelas residenciales

Ahora, el primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi, trata de revertir esta situación y ha declarado el regreso de las familias cristianas como «una prioridad nacional».

Incluso, hasta el punto de comprometerse a implementar un programa gubernamental que incluye beneficios para los empresarios cristianos y las entidades educativas eclesiales, así como la inclusión específica de los cristianos en un programa de acceso a un millón de parcelas residenciales para las familias que tuvieron que exiliarse.

«El regreso de los cristianos que se vieron obligados a abandonar el país debido a las difíciles circunstancias que sufrió Irak es una prioridad nacional y gubernamental», ha explicado el primer ministro.

Y ha argumentado su decisión explicando que «la verdadera fortaleza de Irak reside en su diversidad nacional, religiosa y cultural, así como en la unidad, integración y cohesión social de su pueblo. Y los cristianos son un componente activo, una parte esencial de la sociedad iraquí y un socio clave en la construcción del Estado y en la configuración de la historia y el futuro de Irak».

«Ha vivido entre cristianos»

Las declaraciones de Ali al-Zaidi tuvieron lugar durante un encuentro que mantuvo en Bagdad con el recién elegido patriarca de la Iglesia caldea, su beatitud Pablo III Nona, el pasado mes de julio.

Una reunión en la que también estuvo presente el arzobispo caldeo de Erbil, Bashar Warda, quien confirmó a la entidad de derecho pontificio Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN, por sus siglas en inglés) que el primer ministro explicó su deseo específico de pedir a los empresarios de la diáspora a regresar e invertir en el país.

«El primer ministro ha vivido entre cristianos, así que nos conoce muy bien, y dijo que le encantaría ver a cristianos trabajando en salud y educación porque confía en ellos y conoce la calidad de la educación y la atención sanitaria que ofrecen. Nos dijo que contáramos con él para lo que necesitáramos, y eso es muy alentador», explicó Warda.

Activos para «la paz civil»

Al-Zaidi, por su parte, confirmó que «el gobierno sigue plenamente comprometido con consolidar la estabilidad y garantizar la seguridad, la justicia y una paz civil sostenible para todos los ciudadanos».

Además, mostró «la total disposición del Gobierno» para proporcionar «todas las instalaciones y el apoyo necesarios para fomentar y ayudar al regreso de las familias cristianas, lo que incluye asegurar su elegibilidad inmediata e inclusión en el proyecto de terrenos residenciales de un millón de parcelas en curso del país».

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