Un robot desactivador de explosivos cerca de un avión de carga ucraniano en el aeropuerto de Leipzig-Halle (Alemania)
Rusia trata de arrastrar a Europa a la guerra con más drones, más bombas y más ciberataques
El lanzamiento de explosivos contra aviones ucranianos en Leipzig es considerado por Von der Leyen como «una nueva escalada en suelo de la Unión Europea»
Tras el reconocimiento por parte del Gobierno alemán de que los drones con explosivos encontrados el pasado 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig, nudo crucial del envío de ayuda militar a Ucrania, habían sido enviados expresamente por el Gobierno ruso de Vladimir Putin, todas las alarmas en el seno civil y militar (la OTAN) de Bruselas se han disparado. «Marca una nueva escalada en suelo de la Unión Europea atribuible directamente a Rusia», aseguró este miércoles la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.
Y es que, además de ser atribuido por primera vez directamente a Rusia, este ataque constata también el aumento de este tipo de acciones que buscan, o bien meter el miedo a Europa para que deje de ayudar a Ucrania o bien que fuerce una salida negociada ahora que Rusia ha ganado terreno en la guerra en las últimas semanas antes de verse directamente implicada en el conflicto bélico.
«Los ataques son cada vez más peligrosos: incursiones recurrentes en nuestro espacio aéreo, drones que paralizan nuestros aeropuertos, interferencias en nuestras infraestructuras críticas. Los europeos nos enfrentamos a la dura realidad de que esta es la nueva normalidad. Debemos dar un paso adelante. Y eso significa estar preparados para responder a la temeridad de Rusia con mayor rapidez y eficacia», explicó Von der Leyen.
Sin ir más lejos, solo en las últimas 48 horas, Alemania ha sufrido tres ataques que ya se están investigando como «terroristas»: dos explosiones en subestaciones eléctricas se produjeron el martes y el miércoles. Y ese mismo día, una explosión en una estación de tren se saldó con ciudadanos heridos.
La propia Alta Representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Kaja Kallas, a la conclusión de la reunión informal de ministros de Asuntos Exteriores celebrada en Irlanda, calificó el ataque de Leipzig como de «terrorismo patrocinado por el Estado» y aseguró que «no es un incidente aislado».
Porque no solo Alemania está sufriendo estos ataques. La Fiscalía belga investiga el incendio intencionado que se produjo en una empresa informática que trabaja en los sistemas de defensa belgas en la ciudad de Lieja.
Este mismo miércoles, el primer ministro polaco, Donald Tusk, calificó como de «un incendio provocado, es decir, un acto de sabotaje» lo sucedido en una empresa dedicada a la fabricación de componentes de drones en la ciudad de Skarzysko-Kamienna, en Polonia.
«Se trata de una campaña dispersa de guerra subumbral cuya creciente influencia ya no puede ignorarse. Cada incidente, considerado de forma aislada, forma parte de una estrategia más amplia de la Federación Rusa que erosiona progresivamente la seguridad en todo el continente», afirma el Centro de Seguridad Sahaidachnyi ucraniano que recopila en una base de datos todos los ataques inicialmente atribuibles a Rusia o su esfera de influencia.
Y muestra de este incremento de los ataques prorrusos es que en lo que llevamos de año, este centro ha documentado medio centenar de incursiones de drones, misiles y aeronaves en el espacio aéreo europeo. En los casi cuatro años anteriores, desde que Rusia intentó invadir Ucrania el 24 de febrero de 2022, se habían contabilizado 62 violaciones del espacio aéreo.
El pasado 30 de julio, un misil ruso entró, se está investigando si accidental o deliberadamente, en el espacio aéreo de Polonia e hizo sonar las alarmas antiaéreas en este país, por primera vez desde el inicio de la guerra, hasta que cayó en un campo cercano a la ciudad de Lublin.
Estos actos registrados en las últimos meses, además, supone el paso a ataques físicos, algo que hasta ahora apenas se producían. La guerra híbrida contra Europa desarrollada por Rusia hasta ahora se desarrollaba más en el mundo ciber.
Así, a lo largo de los cuatro años de guerra han sido numerosas las veces que se han avistado drones de procedencia desconocida sobrevolando aeropuertos o instalaciones estratégicas de los países occidentales que, tal y como ha recordado Von der Leyen, han llevado a cerrar instalaciones en numerosas ocasiones.
Y también se ha empleado la tecnología más avanzada para crear campos electromagnéticos que produjeran interferencias. En este aspecto, no hay que olvidar el intento de perturbación aérea sufrido por el avión en el que viajaba la ministra española de Defensa, Margarita Robles, el 24 de septiembre de 2025 durante una visita al contingente militar español que se encontraba en Lituania.
Incluso en estos ataques cibernéticos ha evolucionado la ofensiva rusa y en los últimos meses se ha pasado de paralizar aeropuertos o perturbar aviones a, directamente, desviar drones ucranianos de manera que han caído en países europeos como Rumanía, Letonia o Polonia, incluso en áreas pobladas.
De ahí que la presidenta de la Comisión Europea explicara este miércoles que ya «hay que considerar que las infraestructuras cotidianas de la UE son objetivos de primera línea y por tanto deberán ser protegidas».
Así que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, señaló en la misma comparecencia que «es necesario que la industria dé un paso al frente, con nuevas fábricas o líneas de producción adicionales» y además, «hay que facilitar la cooperación entre empresas del sector».
«Los peligros que plantea Rusia son evidentes, y trabajamos sin descanso para garantizar que estamos preparados para proteger a nuestra población. Si Rusia cree que las amenazas nos dividirán, o si piensa que nos disuadirán de apoyar a Ucrania, se equivoca. Nuestra unidad es inquebrantable. Nuestro apoyo a Ucrania es firme», concluyó este miércoles Mark Rutte.