El FBI se ensañó con Trump e intentó investigar a Musk
El senador republicano Chuck Grassley difunde comunicaciones internas del FBI que muestran los intentos de abrir una investigación criminal contra el presidente de Estados Unidos
El presidente estadounidense Donald Trump y Elon Musk hablan en el Despacho Oval
El presidente del Comité Judicial del Senado, el republicano de Iowa Chuck Grassley, ha vuelto a sacudir el tablero político en Washington con la publicación de un nuevo lote de documentos internos del FBI.
La documentación abarca comunicaciones internas de agentes del FBI entre 2017 y 2025, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ganase las elecciones presidenciales de 2016 a la entonces exsecretaria de Estado Hillary Clinton. En ese momento, el gran defensor de la candidatura de Clinton había sido el entonces presidente de EE.UU., Barack Obama (2009-2017), frente a las aspiraciones de su entonces vicepresidente Joe Biden.
Las comunicaciones publicadas reavivan dos frentes distintos pero, según Grassley, igualmente reveladores: la investigación sobre una posible trama rusa en la campaña en 2016 del presidente de EE.UU. Donald Trump y un intento, mucho más reciente, de abrir una causa criminal contra el multimillonario Elon Musk, que más tarde pasó a formar parte de la Administración Trump tras ganar las elecciones en 2024 frente a la entonces vicepresidenta demócrata Kamala Harris.
Grassley sostiene que estas comunicaciones reflejan un sesgo político dentro del FBI y forman parte de un esfuerzo institucional para perjudicar a Trump y a los republicanos. La documentación permite examinar esas acusaciones a través de diferentes hechos concretos: qué solicitaron los agentes, qué investigaciones llegaron a avanzar y qué movimientos hicieron los agentes.
La publicación de nuevos correos internos del FBI por parte del senador republicano de Iowa Chuck Grassley vuelve a situar las investigaciones sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, bajo el escrutinio del Senado. Los documentos incluyen los intentos del entonces agente Walter Giardina de incorporarse a la investigación Crossfire Hurricane en 2017 y un correo de Kevin Gounaud, fechado en febrero de 2025, en el que planteaba abrir una investigación criminal contra Elon Musk.
Según los documentos, el ya exagente Kevin Gounaud solicitó en febrero de 2025 abrir una investigación criminal contra Musk, basándose en que el empresario, entonces alto cargo del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), había pedido a través de la red social X, antes Twitter, que todos los funcionarios resumieran semanalmente cinco tareas realizadas en su trabajo.
La base legal de Gounaud para estrechar el cerco a Musk fue la siguiente: al utilizar una red social de su propiedad para un fin público, podría haber obtenido un beneficio económico indirecto a través del sistema de monetización de la plataforma.
El senador republicano de Iowa destacó esta maniobra contra Musk y, de forma indirecta, contra Trump, como una muestra de la desproporción con la que, a su juicio, actúa el aparato burocrático federal.
El expediente Crossfire Hurricane, de nuevo sobre la mesa
El segundo bloque de documentos se remonta a enero de 2017, cuando el entonces agente Walter Giardina insistió en al menos siete ocasiones, a lo largo de cuatro semanas, en formar parte del equipo que investigaba la trama rusa, conocida como Crossfire Hurricane. Fue despedido en agosto por el actual director del FBI, Kash Patel, acusado de intentar politizar la agencia.
Esta investigación fue paralela a la del fiscal especial Robert Mueller sobre la posible interferencia del Kremlin en las elecciones presidenciales de 2016. Mueller emitió en su informe final que no se había podido acreditar una conspiración criminal entre la campaña de Trump y Moscú.
Los correos muestran también contactos entre Giardina y Timothy Thibault, otro exagente al que la Oficina de Consejo Especial (OSC) investigó por una presunta violación de la Ley Hatch tras compartir en redes sociales una publicación del Lincoln Project que describía a Trump como un hombre «psicológicamente roto». Thibault se retiró del FBI en agosto de 2022 antes de que concluyera el proceso; en enero de 2024 la OSC determinó que sí había incumplido la norma, aunque el caso se cerró con una simple carta de amonestación.
Grassley también afirmó que Giardina también había intentado abrir una causa contra la senadora independiente de Arizona Kyrsten Sinema, lo que, según el legislador, contradice las declaraciones de antiguos responsables del FBI que aseguraban que los agentes no eligen los casos que investigan.
¿Qué es Crossfire Hurricane?
La investigación del FBI, a la que quería unirse Giardina, arrancó el 31 de julio de 2016 bajo ese nombre en clave, adquirido de una canción de la banda británica Rolling Stones. Su origen se remonta a un aviso del entonces diplomático australiano Alexander Downer, quien trasladó a Washington que el asesor de campaña George Papadopoulos le había dado a entender que el Kremlin disponía de material comprometedor contra la entonces candidata demócrata a la Presidencia, Hillary Clinton.
A partir de ahí, el FBI abrió una investigación de contrainteligencia para determinar si el entorno de Trump había coordinado con Moscú la injerencia electoral. En noviembre de 2016, Hillary Clinton perdió las elecciones contra Donald Trump de forma abrumadora, perdiendo en los grandes bastiones demócratas Pensilvania, Michigan y Wisconsin. Entonces, los analistas políticos destacaron que su equipo de campaña subestimó el voto rural, que Trump supo movilizar, apostando las opciones de Clinton al voto de las ciudades.
Tras la destitución del director del FBI James Comey, el caso pasó en mayo de 2017 a manos del fiscal especial Robert Mueller. Su informe final documentó numerosos contactos entre la campaña y Rusia, aunque, como ya se ha señalado anteriormente, fue incapaz de probar una coordinada conspiración criminal.
«Peor que el Watergate»
Durante una comparecencia ante el comité de supervisión junto al director del FBI Patel, el senador republicano de Iowa acusó a las administraciones demócratas de Obama y Biden de haber dirigido «operaciones secretas, insidiosas y profundamente perversas» que, a su juicio, pusieron en riesgo el funcionamiento del Gobierno: «Es, sin duda, peor que Watergate», sentenció.
El senador ha enmarcado la publicación de estos documentos dentro de una serie vinculada a diferentes operaciones con las que el Comité Judicial lleva años intentando demostrar que el Departamento de Justicia fue utilizado como arma política contra Trump y el Partido Republicano.