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Delcy Rodríguez, José Luis Ábalos, Pedro Sánchez, Koldo García y Víctor de AldamaÁngel Ruiz

«Delcy: anatomía de una ejecutor chavista», Disenso aborda en un documental la figura de la sucesora de Maduro

La producción de la fundación de VOX hace repaso a la trayectoria de la «presidenta encargada», sus orígenes, obsesiones y ambición de poder eterno

Empieza con imágenes de los ranchitos (chabolas) de Caracas y continúa con la pieza que condiciona la historia política de los dos hermanos Rodríguez: Su padre.

El documental Delcy: anatomía de una ejecutor chavista, realizado por la fundación Disenso, describe los pasos del patriarca, Jorge Rodríguez, un guerrillero del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) que formó parte del grupo terrorista que secuestró en 1976 a William Nihause , presidente de la compañía Oways Illinois.

Al ejecutivo estadounidense lo mantuvieron en cautividad durante más de tres años. El objetivo, aclara el documental, era hacerse con un rescate de millones de dólares y tratar de derrocar al gobierno democrático de Carlos Andrés Pérez.

Al Rodríguez secuestrador le terminarían capturando y pasó lo que serviría de argumentó a la presidenta interina y a su hermano, para despreciar los sistemas democráticos e incubar su odio a Estados Unidos (hoy reconvertido en unión de conveniencia): Rodríguez murió en prisión bajo «custodia estatal».

Aquel rencor de Delcy Rodríguez se ha transformado este año en empatía, simpatía y subordinación al presidente Donald Trump. ¿Por qué? Para sobrevivir política y físicamente y conservar el poder.

El documental destaca, frente a la ignorancia y falta de formación académica de Nicolás Maduro, los títulos universitarios (en Derecho), maestrías en Europa y la fluidez de Delcy Rodríguez en ingles y francés.

«No es una improvisada, es una operadora política entrenada para defender y proteger un régimen autoritario frente a la opinión pública internacional», afirma el documental.

La carrera meteórica de la actual presidenta interina comienza con Hugo Chávez en el Palacio Miraflores, desde allí desarrolla un plan de acoso y derribo de medios de comunicación y mordaza para los periodistas críticos con el régimen. Pero la gloria le llegaría de la mano de Nicolás Maduro al colocarla al frente del Ministerio de Exteriores.

Delcy Rodríguez se convirtió en la más eficiente embajadora de la dictadura bolivariana. Con la negación por principio, negó la crisis humanitaria, los abusos. el colapso sanitario y el hambre mientras Venezuela entraba en la mayor decadencia de su historia.

A lo largo de «Anatomía de una Ejecutor chavista», se recoge la importancia, –complicidad– de José Luis Rodríguez Zapatero para sostener el régimen que había dinamitado las instituciones democráticas y perpetuado los abusos a los venezolanos. También se establecen los vínculos y cooperación entre el Gobierno de Pedro Sánchez, los de Irán, Rusia y entre otros, China.

Los «méritos» de Delcy Rodríguez, según el documental se reflejan en la creación de una red internacional de «alianzas, favores e intereses económicos» por medio de los recursos del Estado, un narcoestado a efectos reales. «Mi príncipe», como se refería «Delcy» a Zapatero formaría parte de esa red. Pero a sueldo del chavismo, había –y hay– lobistas, empresas, consultoras, organizaciones que siguen operativas y cuya misión ahora es legitimar el Gobierno de la mujer que cumple al pie de la letra los deseos y ambiciones de Donald Trump.

En este repaso a la trayectoria de la hija de Jorge Rodríguez, se establece 2017 como el año determinante al crearse la Asamblea Constituyente. un organismo ilegítimo, que presidió. Desde allí pisaría el acelerador para destruir todas las instituciones incluido el Parlamento democrático, se insiste. Al año siguiente la UE le impondría las primeras sanciones por «socavar la democracia y violar los derechos humanos».

En este tiempo logró dos vicepresidencias, el control del sector de hidrocarburo y se convirtió en «una de las personas mas sanguinarias» de la dictadura. En Anatomía de una ejecutora chavista, se recuerda que estuvo bajo su mando el SEBIN, el aparto represivo más cruel del régimen que secuestro, torturó –tortura– y asesinó a cientos de venezolanos. Entre otros, cita a Fernando Albán y Rafael Costa Arébalo.

Respecto a las conexiones con el gobierno de Sánchez, recuerda el «Delcygate» de Barajas en 2020 que destapó las ambiguas y peligrosas relaciones con España, así como las sospechas de financiación ilegal del PSOE.

En Delcy: anatomía de una Ejecutora Chavista, también se destaca cómo es imposible que los inversionistas tengan confianza en ella cuando es responsable de esa oligarquía corrupta que ha expoliado Venezuela y como puede ofrecer garantías la «arquitecta» de ese emporio que ha dado lugar al narcoestado que es Venezuela.

La conclusión con la que la fundación Disenso cierra el documental es que Delcy Rodríguez está tratando de maquillar su verdadero ser. Dicho de otro modo, es falso esa imagen al mundo que pretende transmitir de conciliadora, espíritu democrático y vocación de respeto a los derechos y libertades de los venezolanos. Su verdadero objetivo, alerta la cinta, es ganar tiempo para perpetuarse en el poder.