Los beneficios mutuos del falso encuentro «casual» entre Delcy Rodríguez y Sánchez en la ONU
La «presidenta encargada» de Venezuela conoce al detalle los casos de Plus Ultra, PDVSA, lo que había en su maleta en Barajas y los asuntos que podrían poner contra las cuerdas no sólo a Rodríguez Zapatero, sino al propio presidente del Gobierno
delcy Rodríguez le lanza un beso a Pedro Sánchez mientras el presidente está con el teléfono móvil
Las imágenes no mienten, Delcy Rodríguez está en la butaca que le corresponde a Venezuela en la Asamblea General de Naciones Unidas. Conoce el lugar donde está sentado Pedro Sánchez. Le queda lejos, pero no importa. Acompañada de un miembro de su comitiva se levanta y echa andar por el largo pasillo que la conduce, en una especia de vuelta al ruedo, hasta el presidente del Gobierno. Los últimos metros la espera y dirige un miembro acreditado en la ONU. Mientras, Sánchez se hace el distraído y pega la oreja al móvil.
La siguiente secuencia muestra a la «presidenta encargada» dando un toque a Sánchez en el hombro y lanzándole un beso al aire. Ella, no se mueve. El presidente del Gobierno cuelga, se incorpora, le da dos besos y vuelve a acomodarse como si todo fuera inesperado mientras ella, rebautizada entre los venezolanos como «la mucama de Trump», le da conversación. La escena, registrada por la periodista brasileña Patricia Vasconcellos, dura apenas 1,58 minutos y tras repasarla con detalle resulta difícil concluir que fue casual.
Todo indica que es un paripé, pero en cualquier caso refleja el deseo indisimulado de la sucesora de Nicolás Maduro por ver y hablar con Sánchez. El gesto de sorpresa de este formaría parte de un teatro en el que los dos protagonistas tienen buenas razones para mantener una conversación a puerta cerrada, tal y como se comprometió Sánchez a petición de Rodríguez.
El Gobierno, y José Luis Rodríguez Zapatero, está acorralado con causas de corrupción que tienen al régimen bolivariano de telón de fondo. Las famosas maletas de Delcy en Barajas, los negocios turbios del expresidente, las estrechas relaciones del actual Ejecutivo con el régimen y la posibilidad de que la exvicepresidenta de Maduro y ex ministra de Hugo Chávez empiece a tirar de la manta, son motivo de preocupación en la familia Zapatero y Sánchez.
La nueva amiga del presidente de Estados Unidos busca desesperadamente respaldo internacional para consolidarse en un poder que ahora está sometido a Washington. En ese sentido, Sánchez le puede resultar muy útil y las carpetas que tiene de Zapatero, Plus Ultra, PDVSA y otros business hispano venezolanos que salpican al Gobierno de Sánchez, no se pueden considerar una herramienta menor de persuasión.
El Gobierno trata a toda costa que Delcy Rodríguez pueda asistir a la Cumbre Iberoamérica que se celebra en Madrid el 4 y 5 de noviembre. La ocasión resultaría inmejorable para acordar y pulir los flecos que pueden ahogar a Sánchez, pero la, al menos por ahora, negativa de Bruselas a concederle a la venezolana un estatus excepcional para que pueda saltarse la prohibición de poner un pie en el espacio Schengen, se mantiene. En ese escenario el «encuentro casual» en Nueva York a ambos, y a Zapatero, les ha venido de perlas.
El presidente es consciente de que todo puede ser peor y lo que le faltaba es que Delcy Rodríguez empezara a cantar todo el temario de corruptelas que tiene bajo llave y no precisamente en una caja fuerte del PSOE.
Eso explica, en parte, para Antonio Ledezma, alcalde legítimo de Venezuela exiliado en Madrid, que «para Sánchez cualquier contacto con Delcy Rodríguez es tóxico mientras para ella supone tratar de ver cómo lograr que le levanten las sanciones en Europa y para lograrlo busca el apoyo del Gobierno de España».
Ábalos y Koldo, en la cárcel; Santos Cerdán, a un paso de volver a su celda; Leire Díez y el PSOE en el centro de las investigaciones de una trama mafiosa que podría terminar con el partido acusado no sólo de financiación ilegal, sino de organización criminal, y Beatriz Biedma, la juez que condenó a su hermana David Sánchez, haciéndose parte en la causa, convierte esta recta final del presidente del Gobierno en un calvario. Al escenario hay que sumar que su mujer, Begoña Gómez, ya no tiene modo de esquivar su cita con el tribunal popular donde ocupará todo el banquillo de los acusados en soledad. Pero Delcy, ¿qué puede ganar?
La escena de la Asamblea, definida como «patética» por Antonio Ledezma, , refleja igualmente la presión que Delcy Rodríguez puede ejercer sobre Pedro Sánchez. La nueva amiga de Donald Trump, con lo que sabe, puede ser el salvavidas de ZP y de Sánchez o su verdugo.