Vladimir Putin en un foro de la energía de Moscú
Austria descubre a otros cuatro espías de la embajada de Rusia y los expulsa
El pasado mes de mayo Austria «pasaportó» a tres empleados de la Embajada de Rusia a los que acusó de realizar actividades de inteligencia. Los deportados habían instalado en los tejados de la legación diplomática una red de antenas con la que se apropiaban de datos e información de sedes de organismos internacionales y de otras instituciones.
La escena, con matices, se repite hoy con la expulsión de otros cuatro espías que ejercían en misión diplomática en la legación de Viena.
En un comunicado que difunde Efe, el Ministerio de Exteriores austríaco explica que tres diplomáticos de la Embajada de Rusia en Viena han sido declarados «personas non gratas», de acuerdo al artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, por realizar «actividades incompatibles con su estatus diplomático».
Lo mismo se ha hecho con un cuarto diplomático ruso acreditado ante la misión permanente de su país ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), con sede en Viena.
Desde la invasión de Ucrania, el 24 de febrero de 2022, las embajadas de la Federación Rusa han sufrido multitud de bajas, en forma de deportaciones, de países europeos. El Kremlin, como es tradicional, destina a estas misiones a un selecto grupo de sus agentes. Detectar sus actividades no era tarea sencilla para los diferentes gobiernos, pero en los últimos años Europa parece haber despertado de su letargo y desarrollado con precisión habilidades de investigación.
En estos tres años largos de guerra unos 700 agentes de inteligencia rusos han sido identificados y deportados a Moscú. Solo la lista de los que operaban con cobertura diplomática es amplia. El récord lo tiene Bulgaria con 82 expulsiones seguida de Alemania con 65, Polonia 58, Rumanía 52, Eslovaquia 39, Países Bajos 34 y Eslovenia 34.