Acto de campaña de Flávio Bolsonaro el miércoles en Guarulhos, Sao Paulo (Brasil).
Bolsonaro lidera las encuestas en Brasil pero Lula mantiene opciones de victoria
Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, es el favorito de las encuestas en la batalla por la presidencia de Brasil contra el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, en la segunda vuelta de las elecciones, el domingo 25 de octubre. El amplio margen de indecisos, no obstante, impide dar por asegurada la victoria del candidato de la derecha conservadora frente el líder izquierdista.
Las encuestas proyectan una tendencia alcista de Bolsonaro desde su victoria en primera vuelta, donde obtuvo el 47,03 % de los votos frente al 45,16 % de Lula, dando la vuelta a los sondeos que daban la victoria al líder izquierdista. Las encuestas posteriores a los comicios del 4 de octubre han sido consistentes en dar la mayoría a Bolsonaro, aunque la unanimidad no es plena y los indecisos pueden decantar la balanza hacia la izquierda.
Bolsonaro ha sumado para la segunda vuelta el apoyo del escritor Augusto Cury y del exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado, que quedaron tercero y quinto, respectivamente, en la primera vuelta. Bolsonaro lideró la votación en 15 de los 27 estados brasileños, entre ellos São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, los tres más poblados. La clave estará en si Lula mantiene su ventaja en el noreste, bastión tradicional de la izquierda, y acorta distancias en el resto del país.
Lula, de 80 años, busca su cuarto mandato no consecutivo y afronta uno de los mayores desafíos de su carrera: ningún candidato que quedó por detrás en la primera vuelta ha llegado a la Presidencia. Entre 2022 y 2026, el dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) ha perdido 3,4 millones de votos.
Lula apuesta por seducir a los abstencionistas. Para ello se está sirviendo de su posición en el Gobierno, multiplicando medidas populistas en las últimas semanas: ha subido un 15 % el principal subsidio social, ha prohibido las apuestas deportivas, ha lanzado ayudas para los trabajadores autónomos y ha logrado que el Congreso aprobara una reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales.
Corrupción y autoritarismo
La corrupción sigue siendo la nube negra que pesa sobre el Lula da Silva. La campaña está embarrada, y debate público se ha visto consumido por escándalos de corruptelas y acusaciones cruzadas. El líder izquierdista sigue agitando el miedo al autoritarismo para tratar de imprimir un sentido de urgencia entre los electores.
El senador Flávio Bolsonaro busca, a sus 45 años, mantener vivo el proyecto político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022). La seguridad pública, la reducción del tamaño del Estado y una economía de orientación liberal son sus principales banderas, las mismas que impulsó su padre durante su Administración.
Liberalismo frente a intervencionismo
Los programas son opuestos: el desarrollismo defendido por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el liberalismo propagado por el senador Flávio Bolsonaro. Al Estado intervencionista defendido por el izquierdista se contrapone el Estado mínimo del candidato de la derecha conservadora. La propuesta de Bolsonaro defiende una menor intervención del Estado y una mayor desregulación del mercado. El plan de Bolsonaro en política exterior prioriza el acercamiento a Estados Unidos, Israel y la Argentina de Javier Milei.
Pese al elevado endeudamiento de Brasil, Lula propone mantener el actual marco fiscal y combinarlo con un aumento de las inversiones públicas en infraestructura, industria y otros sectores considerados estratégicos. El Estado seguiría utilizando empresas públicas, bancos estatales, compras gubernamentales y crédito dirigido para estimular determinadas actividades.