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El primer ministro canadiense, Mark Carney, durante su visita al Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia)

El primer ministro canadiense, Mark Carney, durante su visita al Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia)EFE

Canadá busca ser miembro asociado de la UE ante el giro proteccionista de Trump, pero choca con Francia y Alemania

Von der Leyen y António Costa respaldan la propuesta de Mark Carney, aunque Berlín y París rechazan la denominación; Ottawa pretende duplicar en diez años su comercio con países distintos de Estados Unidos

Canadá quiere estrechar sus vínculos con la Unión Europea hasta convertirse en su primer «miembro asociado», una fórmula que cuenta con el respaldo de las principales instituciones comunitarias, pero que ha encontrado resistencias entre varios Estados miembros. El primer ministro canadiense, Mark Carney, insistió este jueves en su apuesta por esa nueva relación durante la cumbre bilateral celebrada en Montreal, en un contexto marcado por el giro proteccionista de Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.

La propuesta recibió el apoyo público de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, António Costa. «Estamos en el proceso de forjar una nueva alianza, una alianza para el futuro, con Canadá como miembro asociado», afirmó Carney antes de participar en un encuentro con empresarios europeos y canadienses.

(i-d) Kaja Kallas,vicepresidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión, y Antonio Costa, presidente del Consejo de la UE en el pleno del Parlamento Europeo, en Estrasburgo (Francia

(i-d) Kaja Kallas,vicepresidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, presidenta de la Comisión, y Antonio Costa, presidente del Consejo de la UE en el pleno del Parlamento EuropeoEuropa Press

Von der Leyen defendió que, aunque Canadá no puede incorporarse como miembro de pleno derecho por razones geográficas, ambas partes aspiran a llevar su relación «al nivel más alto posible». «Por eso estamos discutiendo la idea de que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea», señaló.

Costa también respaldó la iniciativa y la calificó de «audaz», aunque dejó abierta la posibilidad de que finalmente se utilice otra denominación. La fórmula, que no existe actualmente en el marco jurídico comunitario, se ha convertido en uno de los principales puntos de fricción durante las negociaciones para cerrar la declaración conjunta de la cumbre.

Las reticencias de París y Berlín

Alemania y Francia se han mostrado contrarias a utilizar el término «miembro asociado» para Canadá. Berlín considera que esa denominación debería reservarse para Ucrania, mientras que París cuestiona que Von der Leyen planteara la propuesta sin consultar previamente con los Estados miembros, según fuentes conocedoras de las negociaciones citadas por EFE.

Pese a las discrepancias, las conversaciones buscan concretar una relación más estrecha en ámbitos como la defensa, el comercio, la energía, los minerales críticos y la inteligencia artificial. Una de las fuentes consultadas por la agencia subrayó que lo importante no es tanto la denominación como la ampliación efectiva de la cooperación entre ambas partes.

Una respuesta al proteccionismo estadounidense

El acercamiento entre Ottawa y Bruselas responde también a la transformación del escenario económico y geopolítico internacional. La segunda presidencia de Donald Trump ha estado marcada por una política comercial más proteccionista y por las tensiones con algunos de sus aliados tradicionales, entre ellos Canadá.

La ministra canadiense de Exteriores, Anita Anand, defendió este jueves que el orden comercial mundial «ha cambiado fundamentalmente» desde que Estados Unidos se alejó del multilateralismo. Ante esta situación, explicó que su país busca reforzar alianzas basadas en «la confianza, la estabilidad y la fiabilidad».

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos

Donald Trump, presidente de los Estados UnidosKent Nishimura / AFP

Ottawa pretende, además, duplicar en diez años su comercio con países distintos de Estados Unidos, una estrategia que sitúa a la Unión Europea entre sus principales socios potenciales. La alta representante europea para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, coincidió en la necesidad de reducir dependencias que puedan convertirse en vulnerabilidades y defendió que la nueva alianza «no es contra nadie».

La cumbre de Montreal también abordó la guerra de Ucrania. Kallas reclamó mantener la presión sobre Moscú y continuar respaldando a Kiev, mientras que Anand recordó que Canadá trabaja en un acuerdo de asociación de cien años con Ucrania que incluirá cooperación en la producción de drones y garantías de seguridad.

El encuentro busca consolidar una relación bilateral que ambas partes consideran estratégica en un momento de incertidumbre comercial y de cambios en las alianzas internacionales.

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