Fundado en 1910

Yoani Sánchez, periodista cubanaJosé Pazos / Notimex via AFP

La dictadura de Cuba detiene a la periodista independiente Yoani Sánchez: «Me secuestró la policía»

La directora de '14ymedio' fue interceptada cuando salía de su domicilio en La Habana y logró alertar a sus compañeros con un mensaje de apenas cuatro palabras

La periodista independiente cubana Yoani Sánchez ha sido detenida en La Habana por agentes de la policía política del régimen, según ha denunciado en redes sociales su marido, Reinaldo Escobar Casas. El Debate ha podido confirmar la detención a través de una fuente del Departamento de Estado de Estados Unidos.

La directora de 14ymedio consiguió avisar a la redacción de su periódico de lo ocurrido mediante un escueto mensaje, después de que fuera interceptada cuando salía de su vivienda, situada en Nuevo Vedado, en el municipio de Plaza de la Revolución, para hacer unas compras en el mercado del barrio: «Me secuestró la policía» alcanzó a decir.

Sánchez había comunicado previamente a sus compañeros que iba a ausentarse brevemente y que regresaría pronto. Sin embargo, apenas diez minutos después, logró enviar un mensaje de solo cuatro palabras en el que alertaba de su situación. Desde entonces, no se ha vuelto a tener noticias de la periodista ni se conoce su paradero.

Semana negra contra periodistas

La detención de Sánchez se produce en una semana marcada por otros arrestos de periodistas independientes en la Isla. El pasado lunes, Adelth Bonne Gamboa, colaborador de CubaNet, fue detenido violentamente por agentes policiales, que lo esposaron y trasladaron en una patrulla.

Horas después quedó en libertad, aunque recibió una multa por sus publicaciones en redes sociales, le fueron decomisados varios equipos de trabajo y, según denunció, recibió nuevas amenazas de prisión.

El martes fue el turno de Camila Acosta, periodista de ABC y colaboradora de CubaNet. También fue detenida en plena vía pública, por la mañana, por agentes de la Seguridad del Estado que la trasladaron esposada a una estación policial.

La reportera explicó el miércoles que las autoridades inutilizaron su teléfono móvil y le entregaron un acta de advertencia. En ella se le instaba a no volver a difundir imágenes de un funcionario público, bajo amenaza de enfrentarse a un posible delito contra la intimidad personal.

Acosta había grabado el pasado 28 de octubre a un agente que le impedía salir de su domicilio. Las imágenes fueron difundidas posteriormente por el medio con el que colabora y por numerosas cuentas en redes sociales. El episodio recuerda al caso de la influencer Anna Bensi, condenada a dos años de limitación de libertad.

Un historial de acoso contra la prensa independiente

La presión sobre los periodistas independientes cubanos no es nueva. A mediados de septiembre, la Seguridad del Estado detuvo también a Henry Constantín, director de La Hora de Cuba. A diferencia de otros informadores arrestados recientemente, Constantín no fue liberado: días después fue trasladado a la prisión de Kilo 7, en Camagüey, donde permanece en prisión preventiva acusado de un delito de desobediencia.

Desde su fundación, en mayo de 2014, varios periodistas de 14ymedio han sufrido detenciones, vigilancia y restricciones por parte de las autoridades cubanas.

Reinaldo Escobar ha sido detenido en numerosas ocasiones, muchas de ellas coincidiendo con acontecimientos de relevancia internacional, como la visita del presidente estadounidense Barack Obama a la Isla en 2016 o la del papa Francisco en 2015. Durante años, además, estuvo sometido a restricciones migratorias que le impedían salir de Cuba.

Luz Escobar, también periodista de 14ymedio, sufrió numerosas retenciones en su domicilio y situaciones de acoso incluso delante de sus hijas menores de edad. Estas circunstancias contribuyeron a su decisión de exiliarse en España, donde reside con protección de asilo desde 2022.

Otros colaboradores del periódico también han sido víctimas de la represión. Es el caso de José Gabriel Barrenechea, detenido en 2024 y condenado a seis años de prisión, y de Yudiel Hernández, que permaneció tres meses encarcelado en 2025 por investigar el tráfico de drogas en una escuela de Matanzas.

Tensión entre Washington y La Habana

La detención de Yoani Sánchez se produce apenas dos días después de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, que se saldaron con una victoria demócrata y un importante revés para el Partido Republicano de Donald Trump. El arresto coincide, además, con un momento de especial tensión diplomática entre Washington y el régimen cubano.

En las últimas semanas, las relaciones entre ambos países han vuelto a deteriorarse a raíz de varios enfrentamientos protagonizados por representantes de los dos gobiernos en Naciones Unidas. El pasado 19 de octubre, la Misión de Estados Unidos ante la ONU organizó en Nueva York un acto titulado «Cuba Libre: la opresión que La Habana oculta», en el que participaron dos figuras destacadas de la disidencia cubana: José Daniel Ferrer y el artista Luis Manuel Otero Alcántara.

Ferrer, que pasó doce años y medio en las cárceles cubanas, y Otero Alcántara, que permaneció cinco años encarcelado, relataron durante el encuentro las torturas, los abusos y la represión sufridos por los opositores al régimen. A su salida, miembros de la delegación diplomática cubana los increparon y profirieron insultos contra los participantes y los organizadores del acto, entre ellos el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz.

El incidente provocó nuevas críticas contra la diplomacia cubana, que también arremetió públicamente contra el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, de origen cubano, por el respaldo de Washington a los disidentes.

La tensión volvió a hacerse visible el 27 de octubre, durante el debate de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el embargo estadounidense a Cuba. Waltz denunció los privilegios de la cúpula castrista y recordó la situación de los presos políticos, mientras el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, interrumpía reiteradamente su intervención. El canciller llegó a acercarse a la zona del estrado, lo que llevó al diplomático estadounidense a exigirle que retrocediera y advertirle de que no iba a dejarse intimidar.

La sucesión de estos episodios ha elevado la tensión entre Washington y La Habana. En este contexto, la detención de Sánchez vuelve a poner en primer plano la situación de los periodistas independientes y de los opositores al Gobierno cubano, precisamente cuando las denuncias sobre la represión en la Isla han adquirido una renovada visibilidad internacional.