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José Daniel Ferrer, líder opositor cubano

José Daniel Ferrer, líder opositor cubanoJoe Raedle / AFP

Entrevista

José Daniel Ferrer, disidente cubano: «Esperamos las elecciones y tener un Gobierno del Partido Popular y Vox»

El disidente cubano reclama mayor solidaridad de España y acude a la votación de la Asamblea General de la ONU contra el embargo a que deja al régimen de La Habana con su menor respaldo desde 1992

José Daniel Ferrer, uno de los principales referentes de la disidencia cubana, confía en que haya un cambio político en España en las elecciones general del 29 de noviembre, y que se traduzca en un mayor respaldo internacional a quienes se oponen al régimen castrista. «Del Gobierno de España, esperamos las elecciones y que tengamos un gobierno del Partido Popular y Vox en alianza. Ahí sí esperamos mayor solidaridad», ha declarado a El Debate desde Naciones Unidas después de la votación contra el embargo de Cuba.

El opositor, que ha denunciado haber sufrido encarcelamiento y torturas a manos del régimen cubano, ha seguido desde la galería de la Asamblea General de Naciones Unidas la votación anual sobre el embargo estadounidense a Cuba. Ferrer asistió invitado por la Misión de Estados Unidos ante la ONU, en una jornada marcada por el retroceso del apoyo internacional a la resolución promovida por La Habana. El día anterior, el ministro de Asuntos Exteriores Bruno Rodríguez amenazó el embajador de Estados Unidos Mike Waltz mientras intervenía en el debate.

La Asamblea General aprobó el texto con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, el resultado más desfavorable para Cuba desde 1992. La mayoría de los países continúa reclamando el levantamiento de las sanciones estadounidenses, el número de apoyos ha disminuido de forma significativa y los votos contrarios han aumentado.

El resultado refleja un cambio en el clima diplomático en torno a Cuba, aunque no supone el levantamiento del embargo ni una modificación de la legislación estadounidense. La resolución de la Asamblea General no es vinculante y Washington mantiene que sus sanciones responden a la situación política y a las vulneraciones de derechos humanos en la isla.

Ferrer reclama más compromiso europeo

El disidente ha distinguido entre la solidaridad que recibe la oposición cubana en el Parlamento Europeo y la posición que, a su juicio, mantienen algunos gobiernos de la Unión. «En el Parlamento Europeo tenemos solidaridad muy sólida, abundante. Y la culpa principal de que desde la Comisión Europea no haya igual solidaridad la tiene principalmente el actual Gobierno español y en cierta medida el francés», ha afirmado a El Debate.

Sus declaraciones sitúan a España en el centro de la discusión sobre la política europea hacia La Habana. Ferrer considera que una mayor presión internacional es fundamental para respaldar a los cubanos que reclaman libertades políticas, elecciones libres y el fin de la represión.

La referencia a un eventual Gobierno de PP y Vox anticipa también la orientación política que el opositor desearía ver en Madrid. Su expectativa es que España adopte una posición más firme frente al régimen cubano y contribuya a reforzar la presión europea en favor de la democracia en la isla.

Menos apoyos para La Habana en la ONU

Durante décadas, Cuba ha utilizado la votación anual contra el embargo como una demostración de respaldo internacional. Sin embargo, el resultado de este año evidencia una reducción sustancial de ese apoyo. Los votos favorables han caído en 35 respecto al año anterior y en 57 en comparación con hace dos años, mientras que los votos en contra han pasado de dos a 17.

También se han producido cambios relevantes entre los países europeos. Alemania, Italia y Letonia se abstuvieron por primera vez en 34 años. España ha votado en contra. Lituania y Eslovenia votaron en contra por primera vez. Los Emiratos Árabes Unidos también se sumaron por primera vez al rechazo del texto. En América Latina, países como Colombia, Costa Rica, Honduras, Chile y Trinidad y Tobago se apartaron del tradicional respaldo a La Habana.

El retroceso responde a varios factores. Washington ha intensificado su presión diplomática para convencer a otros gobiernos de que cambien su posición. También pesa la relación de Cuba con Rusia en el contexto de la guerra de Ucrania, así como los cambios políticos internos en varios países latinoamericanos.

La Administración estadounidense sostiene, además, que el embargo no constituye un bloqueo naval y que las dificultades de la población cubana obedecen en gran medida a la gestión económica del régimen, la corrupción y la represión. El Gobierno cubano rechaza esa interpretación y responsabiliza a las sanciones de agravar la crisis energética y económica de la isla.

Washington defiende las sanciones

El embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, ha defendido la política de Washington y ha cuestionado la narrativa del Gobierno cubano. La posición estadounidense es que las sanciones buscan presionar a las autoridades de La Habana para que respeten los derechos humanos y avancen hacia una apertura democrática.

Washington también acusa al régimen cubano de colaborar con adversarios de Estados Unidos y de respaldar a gobiernos autoritarios de la región, especialmente al de Venezuela. La Habana rechaza estas acusaciones y sostiene que las medidas estadounidenses constituyen una forma de castigo colectivo.

Por su parte, el régimen cubano denuncia que las restricciones comerciales y financieras tienen efectos que van más allá de las relaciones bilaterales, al dificultar operaciones con empresas y entidades de terceros países. La Habana cifró en 7.556 millones de dólares los daños del «embargo» durante el último año contabilizado, aunque se trata de una estimación oficial cubana que no cuenta con verificación independiente en las fuentes consultadas.

La resolución aprobada por la Asamblea General no obliga a Estados Unidos a cambiar su política. El levantamiento del embargo depende del marco legal estadounidense y, en particular, de las competencias del Congreso. La votación tiene, no obstante, un importante valor político: permite medir el respaldo internacional a las posiciones enfrentadas de Washington y La Habana.

Para Ferrer, el debate no se limita a las sanciones. También está en juego el grado de compromiso de las democracias occidentales con la oposición cubana. Su mensaje desde Naciones Unidas apunta directamente a Madrid: espera que España abandone lo que considera una actitud insuficientemente firme y que un futuro Gobierno de PP y Vox impulse una mayor solidaridad con quienes luchan por un cambio político en Cuba.

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