El alcalde de Madrid a bordo de su vehículo particular
Tráfico
Las razones por las que Almeida se está jugando el voto de los conductores en las próximas elecciones
Multas, Zona de Bajas Emisiones y obras han convertido a Madrid en un infierno para los conductores, que pueden agotar su paciencia de cara a las elecciones de 2027
La alcaldía de Madrid es uno de los destinos políticos más apetecibles y complicados que puede haber en España, al final es la capital del país y parece que todo o casi todo lo que ocurre, desde visitas oficiales hasta acontecimientos deportivos o manifestaciones, tiene que suceder en sus calles.
En lo complicado, hay que reconocer que lidiar con los casi dos millones de vehículos que hay matriculados en la capital, de los cuales 1,2 son coches, más el millón de vehículos que entran a la ciudad a diario es todo un reto.
Infierno cotidiano
La raíz del problema está en que los conductores se sienten acosados desde hace años; por un lado la DGT no deja de multiplicar hasta el infinito los radares y los controles en carretera, lo que ha multiplicado las multas. A esto hay que sumar que la llegada de las Zonas de Bajas Emisiones ha transformado las ciudades en un infierno.
Las ZBE, un infierno para los madrileños
De la mano de Manuela Carmena, la exalcaldesa, Madrid se convertía en el ejemplo de España en materia de bajas emisiones al crear Madrid Central, un sistema de limitaciones a la circulación que Almeida no eliminó a su llegada al consistorio, pese a ser una de sus promesas.
Hasta cierto punto es comprensible, porque dada la entidad que tiene Madrid en el ámbito europeo, donde ya compite con capitales como París, Roma o Berlín, queda un poco raro pensar que Madrid sea la única que da la espalda a las bajas emisiones y se convierta en una madriguera de coches viejos y contaminantes. Al fin y al cabo a nadie le gustaría vivir en Delhi, la que está considerada como la ciudad más contaminada del mundo.
Acoso constante
Pero los automovilistas se quejan de que la frontera entre las bajas emisiones y la persecución es demasiado fina y a día de hoy se sienten acosados con miles de multas por circular por Zonas de Bajas Emisiones. Sanciones que son de dudosa legalidad, pues esta misma semana la empresa Dvuelta de defensa de conductores, publicaba que los tribunales echan atrás el 97 % de las multas de este tipo que les llegan.
Del Distrito Centro de Carmena al Madrid 360 de Almeida hay poca diferencia
Eso sin olvidar que estas zonas fueron anuladas hace un año por una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, contra la cual el Ayuntamiento puso un recurso que está ahora en trámite.
Estamos además a tres meses de que la norma que prohíbe circular a todos los coches sin etiqueta entre en vigor, lo que va a echar de la capital a otros 200.000 vehículos empadronados en la capital y a nombre de residentes en la capital. Todo ello sin olvidar la noticia del incremento de precio que van a pagar los históricos por aparcar.
Prohibido prohibir
La guinda del pastel la ponen las tres obras simultáneas que ha puesto en marcha el Ayuntamiento y que han bloqueado a la vez tres de las arterias más importantes de la capital: el soterramiento de la A-5, la M-30 a la altura de Ventas y el Paseo de la Castellana junto al hospital de La Paz, tres grandes obras que quedarán fenomenal, pero tiene poco sentido hacerlas simultáneamente con las consecuencias que están teniendo sobre el tráfico y las que van a tener durante los próximos dos años.
Las obras de Castellana ha sumido el norte en el caos
Los automovilistas también tienen su corazoncito y están cansados de pagar impuestos y tasas de todo tipo para luego convertirse en el muñeco de goma de todas las administraciones públicas.