Uno de los agentes revisando el vehículo del delincuente
Seguridad
Lazan un bolsón desde un coche en plena persecución y la Guardia Civil no da crédito de lo que hay dentro
Todo apunta a que este delincuente reincidente con un largo historial delictivo no eligió el mejor coche para escapar de la Guardia Civil...
Días antes de la llegada de las fiestas navideñas, la Guardia Civil suele desplegar controles de acceso y salida en torno a pueblos y poblaciones medianas para controlar el tráfico de estupefacientes.
Se trata de controles de carretera rutinarios en vías muy utilizadas en los que simplemente se comprueba la documentación de los vehículos y de sus conductores a su paso.
Nada de rutina
Controles normalmente aleatorios llevados a cabo por agentes del Servicio de Seguridad Ciudadana que se dejan guiar por su instinto y experiencia a la hora de registrar algún vehículo.
El accidente no fue menor, saltaron hasta los airbag
Nada de esto hizo falta cuando en uno de estos controles a las afueras de Logroño, un pequeño Ford Ka cabrio hacía un giro en U y huía del operativo en dirección contraria a todo lo que daba de sí el coche.
A lo que daba...
Entonces se iniciaba una persecución entre uno de los vehículos de cierre del control de la Guardia Civil y el Ford Ka, que a mitad de huida lanzaba por la ventanilla un bolsón de gimnasio que la Guardia Civil recuperaría más tarde.
El botín de los agentes, tres fardos de heroina
La persecución terminó cuando el ocupante del Ford Ka, un ciudadano de 40 años y residente en la capital, sufría un accidente y se salía a una acequia cuando trataba de alcanzar una carretera principal.
El conductor, que tiene un largo historial delictivo, fue detenido por los agentes, que le han puesto a disposición judicial por un delito de conducción temeraria y otro contra la seguridad vial, sin dejar de lado el más importante: tráfico de drogas, pues el bolsón de deporte contenía dos kilos de heroína de gran pureza con un valor de más de 600.000 euros en el mercado.
En cualquier caso no parecía una buena idea tratar de huir de la Guardia Civil en ese coche urbano de 95 caballos comercializado a principios de los años 2000 en España.