Imagen del semáforo distribuida en redes sociales

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Tráfico

Los vecinos de un pueblecito divididos por un semáforo: «Es una trampa, a más de 30 te echa una foto»

Nunca llueve a gusto de todos, sobre todo cuando un semáforo de dudosa legalidad se está hinchando a poner multas de 200 euros y quitar puntos del carnet

Hace ya años que muchos pueblos y municipios españoles decidieron tomar cartas en el asunto de la seguridad vial en sus calles y avenidas.

Al tratarse de pueblos pequeños sin recursos humanos ni económicos suficientes lo que hacen es llegar a un acuerdo con alguna empresa externa que se encarga de desplegar sistemas de control como radares de velocidad o semáforos de manera gratuita.

El pueblo paga dos veces

Realmente no es gratis, sino que llegan a un acuerdo con el ayuntamiento de la localidad de manera que se repartan al 50 % los ingresos derivados de las multas. El funcionamiento es sencillo, la empresa privada pone el radar o el semáforo, corre con los gastos de su mantenimiento y a cambio el consistorio le cede el 50 % de cada multa que ingresa.

Los vecinos se quejan de que la señala que lo indica es tan pequeña que no se ve

Los vecinos se quejan de que la señal que lo indica es tan pequeña que no se ve

Estas empresas disponen también de gestoría que se encarga del cobro de las sanciones, mientras que la única función del ayuntamiento es dar curso legal a las sanciones con la firma del alcalde, un procedimiento de dudosa legalidad que ha creado no pocos problemas ya en numerosos pueblos de España.

Más de 1.500 multas

Aquí son los vecinos de Sierra de Yeguas, un pueblo de Málaga de poco más de 3.000 habitantes, los que se enfrentan por la puesta en funcionamiento de un nuevo semáforo con cámara para sancionar en una calle que está limitada a 30 kilómetros a la hora.

Los responsables del Ayuntamiento de la localidad se justifican diciendo que es la única manera de controlar los excesos de velocidad en una avenida que suele estar frecuentada por niños, mientras que los más de 1.500 vecinos que ya han sido sancionados critican la finalidad recaudadora de ponerlo en una calle «limitada a 30 kilómetros a la hora, es una trampa», a la vez que dudan de su legalidad, pues «está colocado sobre una farola».

La única verdad es que decenas de vecinos han pagado ya 200 euros de multa y han perdido hasta cuatro puntos del carnet de conducir por un semáforo un tanto riguroso.

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