La baliza V16 es como poner una vela encima del coche
Seguridad vial
La DGT usa la balizaV16 para desviar la atención de los pecados capitales de la seguridad vial en España
El año pasado se registraron 1.785 fallecidos por accidente en nuestro país, la realidad es que la V16 no habría evitado ni uno solo de estos siniestros...
Hace ya meses que es difícil encontrar un solo medio de comunicación en el que no se hable a diario de la baliza V16, un dispositivo cuya utilización aprobó la DGT hace algo más de cuatro años y que entra en funcionamiento obligatoriamente en cuestión de horas, en concreto el 1 de enero.
La DGT justifica su entrada en funcionamiento para reducir el número de atropellos de peatones en carretera, pues parece ser que de acuerdo con informes que nadie tiene ni nadie ha visto, colocar los triángulos es una acción de riesgo que está detrás de un número indeterminado de atropellos.
El riesgo de colocar triángulos...
De acuerdo con las estadísticas oficiales se producen unos 50 fallecidos por atropello en carretera al año, tal y como indicó la Guardia Civil en su momento la gran mayoría son operarios de mantenimiento e incluso agentes de Tráfico, pero es difícil por no decir imposible probar que uno solo de esos 50 fallecidos estuviera colocando los triángulos.
Los triángulos se utilizan en medio mundo por su eficacia
La realidad es que gracias a la baliza V16, la DGT ha desviado el foco del que es el verdadero ADN de los accidentes de carretera en España, las causas que hacen que el número de fallecidos por accidente de tráfico no solo no bajen desde hace años sino que muestran una tendencia al alza.
No bajan los accidentes
La puesta en funcionamiento de una lucecita del tamaño de media lata de refresco no va a cambiar absolutamente nada en las carreteras, fundamentalmente porque el propio Pere Navarro ha tenido que recapitular y permitir que sea cada conductor quien decida si colocar los triángulos de emergencia, una decisión que cerró con una expresión muy gráfica durante una entrevista: «Allá tú», unas palabras que hablan por sí solas.
No comparte en cambio la DGT su preocupación por los que todos los expertos coinciden que son los pecados capitales de la siniestralidad española. Por un lado el lamentable estado de las carreteras, que acumulan un déficit de mantenimiento que de acuerdo con la Asociación Española de la Carretera y con Bruselas va de 10.000 a 13.000 millones de euros y que crece cada año.
La realidad de las carreteras: desvíos provisionales porque se hunden
Carreteras destrozadas y mal señalizadas en las que la Dirección General de Carreteras dependiente del ministerio de Transportes de Óscar Puente ha decidido señalizar los boquetes y los socavones más graves para quitarse el muerto de encima, nunca mejor dicho, o sea para evadir responsabilidades si hay un accidente motivado por el estado de las mismas.
Quitarse el muerto de encima
El segundo de los pecados capitales es un parque móvil obsoleto, la media de edad de los coches en España, 15 años, es una de las tres peores de Europa, mientras que no existe el menor plan de rejuvenecimiento del mismo más allá de acciones locales y ayudas a la compra de coches eléctricos.
Así, las balizas V16 son fuegos artificiales con los que la DGT trata de distraer la atención de lo que verdaderamente ocurre sobre el asfalto en nuestro país, las 1.785 personas que perdieron la vida sobre el asfalto en 2024 y los 1.806 de 2023.