Operarios asiáticos son responsables de la construcción de las zonas más delicadas de la fábrica de baterías de Sagunto

Operarios coreanos son responsables de la puesta en marcha de las salas blancas de la planta de baterías de Sagunto

Automóvil 3.0

Las dos nuevas fábricas de baterías para coches eléctricos traen a España miles de trabajadores chinos y coreanos

Bruselas mira con recelo este desembarco de trabajadores tras el cierre de la primera fábrica de baterías europea por el sabotaje de los operarios chinos

España aspira a convertirse en el epicentro europeo del coche eléctrico, para lo cual no está escatimando esfuerzos, el problema es que la ventaja que tiene China en la producción y fabricación de sus baterías le está obligando a echarse en sus brazos.

Durante los últimos meses Pedro Sánchez ha defendido públicamente en Europa posturas que benefician descaradamente al país asiático frente al restos de países de la UE, como al pedir la abolición de los aranceles o el final de los coches de combustión en contra de la opinión del resto de los países de la UE.

Sánchez, un presidente pro chino

Se trata de guiños recogidos por Pekín, que ha permitido la rápida implantación de numerosos fabricantes chinos en España para utilizar nuestro país como plataforma de entrada al Viejo Continente. Recordemos que China es una economía dirigida e intervenida en la que no vuela ni una mosca sin el visto bueno de su Gobierno.

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Así, China está apoyando la puesta en marcha de las dos fábricas de baterías que ya se están levantando en España, una de ellas propiedad del Grupo Volkswagen que está ubicada en Sagunto y la otra propiedad de Stellantis y del gigante chino de baterías CATL ubicada en Zaragoza, próxima a la planta de coches de Figueruelas.

Dos plantas estratégicas

El problema es que a día de hoy es imposible poner en pie una fábrica de baterías sin la colaboración de socios tecnológicos chinos o coreanos. Hay que tener en cuenta que el 85 % de la producción mundial de baterías está en manos chinas y el resto se reparte entre coreanos, japoneses y norteamericanos.

La mayor parte de la producción mundial de baterías está en manos chinas

La mayor parte de la producción mundial de baterías está en manos chinas

El pasado mes de septiembre se filtraba a los medios la llegada de 2.000 operarios chinos a la planta de baterías de Stellantis en Figueruelas para su construcción y puesta en funcionamiento, una verdadera locura en una localidad de menos de 1.300 habitantes, tal y como explicaba su alcalde.

Hace solo unas semanas una visita a la planta de Powerco (Volkswagen) en Sagunto mostraba a la prensa cómo operarios coreanos eran los encargados de levantar algunas de las zonas más delicadas de la fábrica de baterías (sala blanca), un apoyo exterior al que seguirá la llegada de hasta 800 operarios asiáticos entre chinos y coreanos, tal y como informa El Español, sin los cuales es impensable la puesta en marcha de la fábrica.

¿Socios de fiar?

Bruselas, mientras tanto, mira con recelo un ‘desembarco’ que ya provocó la quiebra de la única fábrica europea de baterías el año pasado, Northvolt, donde los operarios europeos denunciaron a los operarios chinos por sabotaje, pues se dedicaron a entorpecer la producción en lugar de ayudar.

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En teoría los operarios chinos tienen como misión poner en marcha la planta y enseñar el proceso productivo a los operarios locales, en este caso españoles, antes de volver a su país de origen, una aportación temporal y no olvidemos que imprescindible si España quiere producir una sola batería.

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