El agente junto al maletero del coche

El agente junto al maletero del coche

Delito

La Guardia Civil no da crédito de lo que encuentra en el maletero del coche de unos delincuentes que iba hundido

Este tipo de robos cada vez son más habituales, aunque no en tanto volumen, pues la cantidad era desmedida

Las patrullas de la Guardia Civil suelen controlar habitualmente los polígonos industriales en días festivos, cuando no hay actividad y es sencillo que los amigos de lo ajeno hagan de las suyas.

En este caso los hechos ocurrieron en Segovia, en uno de sus polígonos más conocidos, cuando unos agentes estaban haciendo una patrulla rutinaria en uno de estos lugares y se encontraron con una sorpresa inesperada.

Vaya sorpresa

Allí descubrieron la presencia de un Citroën Xsara Picasso con más años que un bosque, que circulaba con la suspensión hundida en la parte trasera, sin duda un dato muy sospechoso para cualquier agente.

Un vehículo igual al del sospechoso

Un vehículo igual al del sospechoso

Así decidieron darle el alto para pedirle la documentación y verificar lo que llevaban en el maletero del vehículo, algo muy pesado si tenemos en cuenta que el coche iba extremadamente hundido en la suspensión trasera.

Su sorpresa fue mayúscula cuando descubrieron que en la parte trasera llevaban tres grandes bobinas que parecían ser de algún tipo de maquinaria industrial. Pese a la versión de los delincuentes los agentes decidieron comprobar su procedencia.

Así descubrieron varias casetas en la zona que habían sido asaltadas, en su interior había transformadores eléctricos, que tiene siempre grandes bobinas de cobre que es la parte más cara con mucha diferencia.

Tres bobinas

La investigación dio sus frutos en minutos y los agentes detuvieron al instante a los dos delincuentes, que acababan de asaltar estas casetas eléctricas para llevarse las bobinas de cobre y venderlas con posterioridad.

Estamos hablando que cada una de estas bobinas puede pesar en torno a los 100 kilos, que posteriormente los chatarreros pagan a unos 2 euros en caso de estar sucio, por ejemplo los cables sin pelar y hasta 7 y 9 euros en función de la calidad del cobre y de que les llegue limpio de cualquier otro residuo.

El botín de los sospechosos

El botín de los sospechosos

Por lo tanto los 300 kilos de cobre podían suponerles unos beneficios de unos 2.000 euros en un rato, un robo cada vez más habitual que también afecta a los propietarios de coches eléctricos, pues sobran los cables de carga y los de las estaciones de recarga.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas