carga coche electrico

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kW y kWh: la diferencia para entender el coche eléctrico (y por qué no es lo mismo que llenar el depósito)

Entender la diferencia entre kW y kWh es esencial para comprender cómo funciona un vehículo eléctrico, cuánto cuesta usarlo y por qué no se puede equiparar directamente a un motor térmico

Las conversaciones entre amantes y haters sobre el coche eléctrico está llena de cifras que, a menudo, se utilizan de forma imprecisa. Kilovatios, kilovatios hora, potencia de carga, consumo por cada 100 kilómetros… conceptos que se mezclan y generan confusión cuando se comparan con los coches de combustión. Sin embargo, entender la diferencia entre kW y kWh es esencial para comprender cómo funciona un vehículo eléctrico, cuánto cuesta usarlo y por qué no se puede equiparar directamente a un motor térmico.

¿Qué es un kW?

El kilovatio (kW) mide potencia. Es decir, la velocidad a la que se consume o se entrega energía en un momento concreto. En el coche eléctrico, el kW aparece en la potencia del motor y la potencia de carga.

Cuando se habla de un coche eléctrico de 150 kW, se está describiendo la potencia máxima que puede desarrollar su motor. Es el equivalente, en términos de los caballos de vapor, en un coche de gasolina o diésel. No indica cuánto consume el coche, sino cuánta fuerza puede entregar.

Cuando se habla de un coche eléctrico de 150 kW, se está describiendo la potencia máxima

El kW también es fundamental al hablar de carga. Un cargador doméstico puede ofrecer 2,3 kW, 3,7 kW o 7,4 kW; uno rápido puede subir a 50 kW, 100 kW o más. De nuevo, se trata de cuánta energía entra en la batería por unidad de tiempo.

¿Qué es un kWh?

El kilovatio hora (kWh) mide energía. Es el resultado de multiplicar una potencia por un tiempo. Un aparato de 1 kW funcionando durante una hora consume 1 kWh. Este es el dato que aparece en la factura eléctrica y el que determina el coste real de uso.

Es importante conocer la batería, el tipo de cable y los tiempos de carga de un coche eléctrico

Es importante conocer la batería, el tipo de cable y los tiempos de carga de un coche eléctrico

En un coche eléctrico, el kWh es la unidad clave para entender tanto la batería como el consumo. Una batería de 60 kWh puede almacenar esa cantidad de energía, del mismo modo que un depósito de combustible almacena litros. Y cuando un coche eléctrico consume 15 kWh/100 km, está indicando cuánta energía necesita para recorrer esa distancia.

Cuando un coche eléctrico consume 15 kWh/100 km, está indicando cuánta energía necesita para recorrer esa distancia

Aquí está una de las principales fuentes de confusión ya que los kW hablan de potencia instantánea; los kWh, de energía acumulada o consumida.

La comparación con los coches térmicos

En los coches de combustión todo es diferente, aunque el paralelismo existe. La potencia del motor se mide en caballos, pero el consumo se expresa en litros cada 100 kilómetros. El litro es una unidad de volumen, no de energía.

En un coche térmico medio, un consumo de 6 litros/100 km es habitual. Cada litro de gasolina contiene aproximadamente 8,8 kWh de energía. Esto significa que, para recorrer 100 kilómetros, ese coche está utilizando cerca de 53 kWh de energía bruta.

Cada litro de gasolina contiene aproximadamente 8,8 kWh de energía

La diferencia es que un motor térmico solo aprovecha entre un 25 % y un 30 % de esa energía. El resto se pierde en forma de calor y fricción. En cambio, un coche eléctrico convierte en movimiento más del 85 % de la energía que extrae de la batería.

¿Consumen menos los coches eléctricos?

Cuando se compara un eléctrico que gasta 15 kWh/100 km con un coche de gasolina que gasta 6 litros, la diferencia es abismal. En términos de energía útil, el coche eléctrico necesita aproximadamente tres veces menos energía para hacer el mismo recorrido.

Esta eficiencia explica por qué el coste por kilómetro suele ser mucho menor, incluso cuando la electricidad está por las nubes. También aclara por qué las baterías, aunque parezcan grandes en cifras de kWh, ofrecen autonomías similares a depósitos de combustible mucho más pequeños en litros.

Potencia no es autonomía

Otro error habitual es asociar más kW con más autonomía. Un coche eléctrico con un motor de 300 kW no necesariamente recorre más kilómetros que uno de 100 kW. La autonomía depende del tamaño de la batería (kWh) y del consumo, no de la potencia del motor.

Del mismo modo, cargar a 150 kW no significa gastar más energía, sino cargar más rápido. El total de kWh necesarios para llenar la batería será el mismo; lo único que cambia es el tiempo.

Cargar a 150 kW no significa gastar más energía, sino cargar más rápido

Repostar gasolina es un proceso por el cual se llena el depósito y se paga por litros. En el coche eléctrico, se reposta energía, y se paga por kWh. El kW sería el caudal de la manguera, es decir, cuántos litros por minuto entran en el depósito. El kWh es el contenido final del depósito.

Esto ayuda a entender por qué una carga rápida puede ser potente pero cara, y una carga lenta, más barata y eficiente para el día a día.

La clave para el usuario

Entender la diferencia entre kW y kWh permite al conductor tomar mejores decisiones sobre qué potencia contratar en casa, qué cargador instalar, cuánto costará realmente usar el coche y cómo comparar de forma justa un eléctrico con un térmico.

Se trata de un cambio de lenguaje energético. Y dominarlo es el primer paso para perderle el miedo al coche eléctrico y evaluar con criterio su verdadero impacto económico y práctico frente a los motores de combustión.

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