Los operarios de la grúa municipal eran clave
Delito
Trabajadores municipales de un pueblo catalán revendían los coches que retiraba la Policía Local en grúa
La trama se servía de una argucia legal para disponer de los vehículos, que más tarde revendían sin saberlo sus propietarios
Aunque no sea del dominio público, hace ya tiempo que las autoridades competentes, fundamentalmente policías locales, tienen capacidad para retirar un coche con la grúa si consideran que el coche está abandonado o si no estuviera al día en materia de seguro.
Con esta ley de hace unos años la DGT pretendía acabar con los denominados coches zombi, es decir coches que dormían en las calles y ocupaban sitio pero que no parecían estar en orden de uso.
El fin de los coches zombi
Una vez retirado el vehículo se le cobrarían los gastos a su propietario, y si seguía sin dar señales de vida el vehículo podría terminar dado de baja y en un desguace sin autorización de su propietario, al que finalmente se le reclamarían los gastos.
De baja y al desguace... o eso decían
Recientemente han destapado una trama compuesta por cuatro operarios municipales que aprovechaban esta posibilidad para quedarse con estos coches en lugar de darlos de baja, así cuando realmente deberían pasar a un desguace terminaban en sus manos, ya sea para usarlos ellos o gente de su confianza o incluso revenderlos enteros o por piezas .
De su uso y propiedad
Los hechos ocurrieron recientemente en Vilanova i la Geltrú, Cataluña, y parece que la clave estaba en los dos operarios de la grúa, un policía municipal que hacía la vista gorda y una trabajadora administrativa, aunque las investigaciones están todavía abiertas para conocer si hay más funcionarios involucrados.
Un coche así abandonado en la calle siempre será un problema para el dueño
Por ahora se desconoce el número de vehículos afectados por este negocio tan lucrativo, pero todo parece indicar que fueron decenas, los cuatro involucrados han sido ya puestos a disposición judicial y están ya en la calle a expensas de la investigación y del juicio correspondiente.
Independientemente de que lo usemos o no, dejar un coche aparcado o abandonado en la vía pública será siempre un problema, pues finalmente tendremos que acabar pagando sus costes.