Por el momento el coche eléctrico no convence a los conductores españoles
Automoción
Las tres cosas que hacen falta para que los españoles pasemos por el aro del coche eléctrico
Alcanzada la igualdad de precios con los coches de combustión, ahora el verdadero reto que tienen por delante los eléctricos es bastante más complejo
Con el automóvil europeo dividido entre los amantes del coche eléctrico y los enemigos del coche eléctrico, su implantación está siendo mucho más complicada de lo que esperaba Bruselas hace una década cuando lo apostaba todo a esta tecnología para la descarbonización de la atmósfera.
Más allá de apreciaciones subjetivas, la realidad es que las ventas de coches eléctricos en España van subiendo aunque mucho más despacio de lo que todos esperaban y todavía a años luz de otros países europeos.
Despacio, despacio...
Solo hay que ver el porcentaje de matriculaciones de eléctricos puros de los tres últimos años en España, pues hemos pasado de un 5,6 % del mercado en 2024 a un 8,3 % en 2025, mientras que en el primer trimestre de este año hemos superado ligeramente el 9 %.
Cargadores rotos y vandalizados son realidad en España
Todo ello con el desastre de las ayudas a la electrificación puestas en marcha por el Gobierno, pues aunque se han gastado un dineral (más allá de los 2,500 millones de euros), la realidad es que los compradores han tardado años en cobrarlas sin olvidar que han tenido que pasar por caja al computar en la declaración de hacienda como un ingreso extraordinario.
Dinero mal gastado
Ahora, el diagnóstico del sector del automóvil que no paran de repetir los CEO y responsables de las marcas a nivel europeo y español es que el coche eléctrico necesita tres claves para despegar definitivamente.
La primera son unas ayudas sensatas, sencillas y razonables, es decir nada de burocracia ni años en pagar, sino una ayuda directa y rápida, pues el Plan Auto 2030 en vigor vuelve a enredarse en líos al tener en cuenta los componentes europeos o extranjeros usados en la fabricación de los automóviles para determinas el importe de la ayuda.
La nueva generación de coches eléctricos es excelente, falla el entorno
La segunda de las demandas hace referencia a los puntos de carga, es cierto que las últimas estadísticas ya hablan de más de 50.000 cargadores en funcionamiento, pero hay flecos sueltos como que muchos de estos cargadores no funcionan y la complejidad de su uso.
Se trata de una red de carga en la que faltan puntos rápidos sobre todo en carretera, para que no haya zonas de sombra, mientras que el verdadero reto son las ciudades, donde hacen falta miles de puntos de carga aunque sean lentos para poder enchufar los miles de coches que duermen en la calle.
Cargar es difícil
El problema es que en lugar de haber una única aplicación en los teléfonos móviles para activar los puntos de carga, hay decenas, tantas como compañías, lo que complica el pago y el proceso. Todo ello sin citar que a día de hoy es complicado encontrar dónde están los puntos de recarga, pues ni las señales de carretera están todavía desplegadas.
Por último, el precio de la energía y con ello de las recargas es un disparate, cuando cargamos en carretera llegamos a pagar el kilovatio por encima de 0,80 céntimos, lo que equivaldría a repostar un coche con carburante premium. Ahora la única solución para ahorrar con un eléctrico es cargar en casa… el que pueda.
Tres barreras que nos alejan de un horizonte de electrificación mucho más ambicioso, pues ahora son los coches híbridos los que se han hecho con el poder y todo apunta a que va a seguir siendo así muchos años.