Aparcar de oído, el terror de los paragolpes

Aparcar de oído, el terror de los paragolpes

Tráfico

Dos conductores avisan de lo que les pasa en Madrid a los que aparcan al toque: «Dale, dale, vale…»

Los conductores cuidadosos temen dejar su coche en la calle por lo que suele pasarles con el problema de aparcamiento tan importante que hay

Los visitantes que llegan a la capital siempre se quedan perplejos por la manera en la que se conduce en Madrid, una ciudad en la que todo el mundo parece tener prisa y donde los conductores parecen estar siempre al límite del Reglamento General de Circulación.

Pero también el aparcamiento en Madrid se ha convertido en algo un tanto especial, en la capital cada centímetro para aparcar cuenta, lo que provoca que los conductores ajusten al máximo sus vehículos y que metan su coche allá donde no parece caber.

Cada milímetro cuenta

Por ello que muchas veces lo que hacen es aparcar al toque, lo que quiere decir que como hay tan poco sitio lo que hacen es ajustar la maniobra hasta tocar los paragolpes del otro coche, lo que provoca marcas en los mismos y supone un problema para muchos conductores con toda la razón del mundo.

Así comienza una maniobra que termina de oído

Así comienza una maniobra que termina de oído

Muchos incluso intentan apoyarse con fuerza para tratar de ganar algo de sitio a costa de los otros vehículos.

En este caso conviene saber que aparcar así es una infracción y como tal pueden sancionarnos tanto la Guardia Civil de Tráfico como la Policía Municipal. En concreto se trata de una infracción leve y como tal se sanciona con entre 80 y 100 euros de sanción, en función de lo que consideren los agentes de tráfico sobre la marcha.

El agente decide la sanción

De hecho la recomendación es dejar hasta 30 centímetros de distancia tanto con el vehículo que tenemos delante como con el vehículo que tenemos detrás, de esta manera los coches van a poder salir de su sitio sin tocar nuestro vehículo. Eso suponiendo que nos importe nuestro vehículo, pues hay muchos conductores a los que no parece importarles.

Tal y como vemos en el vídeo que se ha hecho viral en redes sociales, en Madrid es muy habitual lo de «dale, dale, dale… vale», con intención de ayudar al conductor que está intentando ajustar la maniobra al máximo.

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