La intención China es ensamblar coches a ritmo elevado en Europa
Industria
Las marcas chinas hablan claro: su intención es comprar fábricas de coches europeas cerradas, no construir nuevas
Con las ventas de coches chinos disparadas, el próximo paso no es construir fábricas nuevas, sino quedarse con las que hay y están infrautilizadas
Hace algo más de un año que el que fuera CEO y máximo responsable de Stellantis en el mundo, Carlos Tavares, declaraba que la caída de producción de coches en Europa tendría como consecuencia el cierre de alguna de las fábricas que están en funcionamiento desde hace años. No se equivocaba en absoluto, pues tanto el grupo Volkswagen como Ford ya han cerrado alguna de sus plantas en el Viejo Continente, mientras que muchas otras están funcionando muy por debajo de sus posibilidades.
La estadística dice que por cada 300.000 coches de menos que fabrique Europa, debería cerrar una fábrica, pues no tiene sentido seguir produciendo coches a un ritmo desenfrenado si después no se venden.
Menos coches, menos fábricas
Esta es precisamente la oportunidad que está esperando la industria china del automóvil para poner en marcha nuevas fábricas en Europa.
Ebro marca el modelo de reindustrialización que buscan los chinos
Hace ya más de un año que pudimos comprobar cómo la industria china trató de quedarse con la fábrica de baterías de Northvolt en Suecia tras quebrar, y eso que uno de sus socios era chino. Poco después, era el grupo Chery quien llegaba a un acuerdo para la reindustrialización de la planta abandonada de Nissan en Zona Franca, que a día de hoy se ha convertido en una ensambladora del citado grupo donde se producen coches de la firma Ebro y en un futuro se harán también Omoda y Jaecoo.
Buscan acuerdos, no construir fábricas
Tal y como reconocían recientemente directivos de la marca china BYD, no es momento de construir fábricas de cero en Europa por un problema de tiempo; de hecho, BYD acaba de terminar la construcción de una fábrica de coches en Hungría tras más de dos años en obras y una inversión de 5.000 millones de euros y ahora lo que buscan es otra cosa.
En concreto, sus necesidades pasan por fábricas de marcas europeas que estén por debajo de su nivel de producción por la falta de demanda, como por ejemplo la de Ford en Almussafes, que ha pasado de producir casi medo millón de coches al año a menos de 100.000, de hecho la planta tiene tres líneas de montaje de las que solo hay una en activo.
La fábrica de Almussafes puede terminar produciendo coches chinos
De hecho, Ford podría haber alcanzado ya un acuerdo con el grupo chino Geely para producir coches chinos en sus instalaciones, al igual que ocurre con Leapmotor, que producirá el B05 en la fábrica de Stellantis en Figueruelas, aunque en este caso tiene más sentido porque el grupo franco italiano es propietario de buena parte del accionariado de la firma china.
Por último el grupo SAIC, con marcas como MG, anunció su intención de ensamblar coches en Ferrol, para lo cual está en proceso de adquisición de naves e instalaciones ya construidas, lo que le permitiría agilizar la producción local de coches bajo modelo de ensamblaje.
Genera menos empleo
Al final se trata de producir coches en territorio europeo de la manera más barata posible para esquivar los aranceles que en algunos casos llegan a ser del 45 %, como en el de la citada SAIC. Hace ya meses que anticipábamos que la intención de China y su industria no es construir fábricas a diestro y siniestro en Europa, sino que el camino más rápido es quedarse con plantas de fabricantes locales que están infrautilizadas.
Nada que objetar a un modelo económico legal y que genera puestos de trabajo al reindustrializar fábricas cerradas o con bajo nivel de producción, aunque se trata de un modelo menos rentable analizado desde una perspectiva local.