Imagen de uno de los vehículos durante las pruebas
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Ni híbridos ni eléctricos: la Policía compra 30 SUV diésel de 45.000 euros y los prueba en situaciones extremas
Esta flota amplía las posibilidades operativas de la Policía Nacional, pues los vehículos van destinados a unidades de élite
En poco más de una década la industria coreana del automóvil se ha convertido en una de las más potentes y fiables del mundo, tanto que incluso las fuerzas de seguridad eligen modelos de estas marcas para sus flotas.
En España hay una marca coreana que no está entre las más conocidas pero que se está convirtiendo en proveedor habitual de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, hablamos de KGM, que además de vender decenas de coches al Ejército español acaba de entregar una flota de una treintena de vehículos Rexton a la Policía Nacional, que vienen a sumarse a los 72 unidades del Rexton y 14 unidades de la pick-up Musso Sports que ha recibido también la Guardia Civil los últimos meses.
A precio razonable
Se trata de coches que cumplen muy bien con el pliego de condiciones de las compras por varios motivos, uno de los más importantes es su precio, que entra dentro de lo razonable, a lo que hay que sumar la tracción integral, que cada vez menos marcas la ofrecen, así como motores tradicionales sin electrificar, pues los coches eléctricos y los híbridos están muy bien pero tal y como han explicado agentes de diversos cuerpos en su trabajo son un problema.
Imagen de uno de los vehículos de la Policía
Nadie se imagina una persecución en un coche eléctrico, pues a ese ritmo la batería flojea rápidamente y luego tendría que estar horas parado para volver a cargar, todo ello por mucho que Bruselas insista en la renovación de las flotas públicas por enchufables.
Los eléctricos no valen
Así las cosas, dos de las divisiones de élite de la Policía Nacional, las Unidades de Intervención Policial (UIP) (antidisturbios) y a las Unidades de Prevención y Reacción (UPR), acaban de recibir los 30 KGM Rexton, en este caso perfectamente preparadas con los identificativos y con las defensas pertinentes antibarricadas.
Este vehículo tiene un motor de 200 caballos, con una velocidad máxima de 185 kilómetros a la hora y cuesta 45.000 euros, más en el caso de estas unidades al estar preparadas con un equipamiento que puede encarecer el precio hasta 10.000 euros.
A prueba en el campo, su entorno natural
Nada mejor para aprender su manejo y ponerlos a prueba que un cursillo de conducción en situaciones límite como el que han recibido los agentes en la escuela del RACC en Madrid, una buena compra y sobre todo fiable cuyo único problema es que no están fabricados en España, aunque en este caso no existe una alternativa válida made in Spain.