Imagen del motor del vehículo en cuestión
Delito
La Guardia Civil no da crédito de lo que encuentra bajo el capó de este coche que se da a la fuga en un control
La realidad suele superar a la ficción en las carreteras, una muestra de lo que se encuentran a diario los agentes de tráfico de la Guardia Civil
Los controles de carretera sacan a la luz delitos a diario. Cuando no es un conductor que conduce bajo los efectos de las drogas o el alcohol, son vehículos sin seguro o en mal estado o con infracciones más leves como la ITV caducada.
En este caso la Guardia Civil de Navarra sube a redes lo que se ha encontrado recientemente con un vehículo que ha parado en un control. El primero que levantó la liebre fue el joven que iba al volante, de 25 años, pues se dio a la fuga por un camino agrícola tras realizar una maniobra evasiva muy sospechosa.
A la fuga del control
Lógicamente los agentes salieron tras él, una vez que le localizaron decidieron registrar a fondo el vehículo, donde llegó la sorpresa más importante. Lógicamente cuando un vehículo se da a la fuga suele ser porque tiene algo importante que esconder.
La pastilla de hachís bajo la tapa de la batería
En este caso los agentes levantaron el capó del vehículo y justo debajo de la tapadera de la batería encontraron una tableta de hachís de más de 100 gramos.
Despistar a los perros
Tal y como nos contaba hace tiempo la Guardia Civil, es habitual que escondan la droga en lugares como el motor o el acceso al depósito para que el olor intenso de esos lugares despiste a los perros que siguen el olor de la droga.
Imagen del dinero incautado en el coche
Los hechos ocurrieron en la localidad de Aldeanueva de Ebro, en La Rioja, en un control para la prevención de la delincuencia, junto con la droga descubrieron también gran cantidad de dinero en efectivo, muy habitual en este tipo de delincuentes dedicados al menudeo de drogas.
La tapa del depósito del carburante es otro escondite habitual, y también suelen usar pequeñas cajas magnéticas que ocultan pegadas a los bajos del coche con un sistema magnético, donde también son muy difíciles de encontrar ni por los perros ni los agentes.