Empujar un eléctrico nunca es una buena idea
Práctico
El detalle que muy pocos conocen del coche eléctrico: por qué nunca debes empujarlos
La tecnología eléctrica es tan novedosa que aún hay detalles poco populares que deben conocer los propietarios y usuarios en general
Aunque lleven ya una década entre nosotros, los coches eléctricos todavía tienen alguna faceta desconocida que aún no ha llegado al gran público. Su implantación ha ido terminando con los mitos y las medias verdades que se han contado sobre ellos, por ejemplo los coches eléctricos no arden con facilidad, aunque sí requieren una atención especial en caso de que ocurra, sin dejar de lado que el deterioro de las baterías con el paso de los años es mucho menor de lo que se pensaba.
Verdades a medias y mentiras
Caen así dos de los principales mitos negativos que les rodeaban, pero no podemos olvidar que igual que tienen muchas cosas buenas también tienen algunas malas, por ejemplo la autonomía cae de manera brutal cuando circulamos en invierno con la calefacción puesta…
Los eléctricos deben ir siempre en plataforma
En este caso otra de las curiosidades más que interesante es que los coches eléctricos no se pueden empujar… Existe una explicación técnica mucho más compleja, pero de una manera sencilla podríamos decir que tanto la centralita como el sistema de gestión de la energía se vuelve loco.
No se pueden empujar
Hay que tener en cuenta que en los eléctricos las ruedas generan electricidad siempre que se mueven, que se almacena en la batería, lo que podemos conseguir al empujarlo en parado es que el sistema literalmente se vuelva loco y sufra una avería, pues empezará a recibir flujo eléctrico que solo puede disipar en forma de calor.
Es por ello que los coches eléctricos suelen tener una posición para empujarlo, y solo permiten hacerlo unos metros y siempre por debajo de 5 kilómetros a la hora.
Esto supone además que si tenemos que llamar una grúa con un coche eléctrico debemos indicar siempre que es eléctrico, porque deben enviarnos una plataforma para llevar el coche sin que las ruedas toquen el suelo, pues las grúas que arrastran uno de los ejes simplemente destrozarían la electrónica del coche.