Consejos de Motor, con Iván Mingo
Práctico
Los dos motivos por los que no debes quedarte dentro de un coche parado con el aire acondicionado puesto
Aunque sea una práctica habitual, conviene que sepas que hay razones importantes para no hacerlo, incluyendo una multa
En veranos tan calurosos como este, el habitáculo de los coches se convierte en una burbuja climatizada, un verdadero lujo cuando la temperatura ambiente se dispara hasta los 40 grados centígrados.
Pese a que todos lo hayamos hecho alguna vez, quedarse dentro de un coche con el aire acondicionado o el climatizador puesto no es una buena idea en ninguna de sus variantes.
Multa y avería
Si tenemos el motor arrancado conviene saber que el Reglamento General de Circulación especifica que se trata de una infracción leve, y como tal sancionable con una multa de 100 euros.
El aire acondicionado castiga el sistema eléctrico del coche en parado
Es necesario consultar las ordenanzas municipales de cada ciudad para conocer qué periodo de tiempo permiten estar parados con el motor encendido antes de sancionarte, pero suele ser de uno a dos minutos; de hecho, la DGT aclara que en los túneles no permite que los automovilistas mantengan el motor arrancado más de dos minutos si no se mueven. La sanción no se aplica lógicamente si estamos en un atasco o con el tráfico bloqueado.
Adiós batería
Por el contrario, si apagamos el motor del coche pero mantenemos el contacto dado para que el aire acondicionado funcione, vamos a quedarnos sin batería en cuestión de minutos, pues el aire acondicionado puede consumir la carga de la batería a la velocidad de la luz. El problema es que cuando el motor está parado, el alternador no funciona y no recarga la batería del coche.
Da igual que sea aire acondicionado o climatizador, el efecto es el mismo
Todo lo que decimos sobre el aire acondicionado es extensivo al climatizador, pues básicamente el funcionamiento es muy similar. Todo ello sin citar que disparamos el consumo del vehículo, además de poner a prueba el sistema eléctrico y forzar el mecanismo Start & Stop con el que cuentan los vehículos. En cualquier caso, una muy mala idea que puede pasarnos una factura importante al bolsillo.