Circular en bicicleta por la carretera es una actividad de riesgo a día de hoy

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Seguridad vial

El ciclista al que aplauden los conductores por su sentido común: «No me gusta llevar coches detrás, los dejo pasar»

Por encima de los derechos de los ciclistas solo está su propia seguridad, por lo que es absurdo ponerla en juego por tener razón con el Reglamento de Circulación en la mano

Los problemas de convivencia entre los ciclistas, considerados por la DGT como usuarios vulnerables, y los conductores son constantes. La cosa ha llegado a un punto en que no se trata tanto de saber quién tiene la razón, sino de velar por una convivencia lógica que además proteja a los ciclistas, pues más de 60 de ellos se dejan la vida sobre el asfalto cada año.

El problema es que muchas de estas discusiones terminan con la ley del más fuerte y, lógicamente, ahí gana el vehículo a motor, por lo que hace ya tiempo que la DGT trata de poner en marcha medidas que los protejan, por ejemplo, ampliando la distancia de seguridad y obligando a los conductores a reducir la velocidad 20 kilómetros a la hora durante el adelantamiento y a respetar una distancia de 1,5 metros.

Precaución amigo conductor

En cualquier caso, este ciclista ha subido a redes un vídeo que deberían enmarcarlo en la DGT por ser un auténtico ejercicio de sentido común. El ciclista explica que cuando lleva un coche detrás no va tranquilo, pues «no tiene sentido hacerle esperar detrás 10 minutos si la carretera no permite adelantar».

Este ciclista considera que lo mejor para todos es facilitar que adelanten

Este ciclista considera que lo mejor para todos es facilitar que adelanten

Por ello, él prefiere «parar y ordenar la grupeta y dejar pasar al conductor con sus problemas y ansiedades...». Es cierto que con el Reglamento General de Circulación en la mano no tendría por qué hacerlo; esto, tal y como repite en varias ocasiones, se trata de un asunto «de sentido común». «No me gusta llevar coches detrás y no saber cómo van a reaccionar».

Tal y como explica, le pasa exactamente igual con las discusiones en carretera: «no discuto por jugarretas, les pido perdón y hasta luego, con eso es suficiente, no quiero que un conductor me amargue la vida».

Al final, las normas terminan donde comienza la mala educación de unos y de otros, pues al final tal y como hemos dicho el peor parado va a ser siempre el ciclista, aunque tenga la razón.

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