26 de septiembre de 2022

roy hackett

Roy hackett (1928-2022)

La versión británica de Rosa Parks

Fue uno de los promotores del boicoteo a los autobuses de Bristol en 1963 que acabó con la discriminación racial en el Reino Unido

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Nació el 19 de septiembre de 1928 en Kingston (Jamaica) y falleció el 3 de agosto de 2022 en Gran Bretaña

Lurel Roy Hackett

Años de incesante lucha por la igualdad racial le hicieron merecedor de la Orden del Imperio Británico, en grado de oficial, en 2020.

En 1961 un diario local de Bristol reveló que la compañía de autobuses de la principal urbe del sur de Inglaterra solo contrataba a caribeños de piel negra y asiáticos como limpiadores o personal de taller o comedor. Pero no como conductores o cobradores.
Así lo decidió, mediante resolución, los representantes de un sindicato de transportes que, por otra parte, y con mucho cinismo, organizaba simultáneamente campañas contra el apartheid en Suráfrica.
Este primer escándalo apenas generó revuelo.
Hasta que, en 1962, la mujer de Roy Hackett, un jamaicano de Bristol, postuló a un puesto de conductora, que le fue denegado pese a cumplir con los requisitos. Fue entonces cuando su marido entró en contacto con otros compatriotas para formar un comité.
Prefirieron esperar unos meses, mientras se organizaban. Hasta que el 29 de abril de 1963 convocaron una rueda de prensa en la que anunciaron, inspirados por el ejemplo dado ocho años antes en Estados Unidos por Rosa Parks, un boicoteo de los autobuses públicos en Bristol.
La iniciativa tuvo impacto nacional gracias, entre otras cosas, a que el diputado laborista por el distrito de Bristol Sur, Tony Benn, les brindó apoyo inmediato. Su jefe de filas -y futuro primer ministro, Harold Wilson, hizo lo propio poco después.
Varios meses de presión sostenida surtieron efecto: el 28 de agosto de 1963, el mismo día en que Martin Luther King encabezaba la famosa marcha en Washington, la compañía de autobuses de Bristol anunciaba el final de la discriminación a los candidatos de piel negra que optasen a plazas de conductor o de cobrador.
El episodio tuvo consecuencias políticas dos años después: Wilson logró que el Parlamento británico aprobase en 1965 una primera ley de relaciones raciales -le seguirían otras dos- que prohibía cualquier discriminación en el espacio público de todo el Reino Unido.
Para Hackett era asimismo el final de una pesadilla que comenzó desde que llegó en 1952 desde su Jamaica natal donde apenas conseguía ganarse la vida como corredor de seguros. Antes de afincarse definitivamente en Bristol, vivió en Wolverhampton, Londres y Liverpool.
En todos aquellos lugares padeció un racismo banalizado y también legal. Como recuerda The Daily Telegraph, “según la ley de la época, se podía prohibir a las minorías étnicas el acceso a la vivienda, el empleo y los lugares públicos. Era legal colgar carteles que decían «Ni negros, ni irlandeses, ni perros» en la vía pública.
Semejante ambiente provocó en Hackett una toma de conciencia. Solo faltaba encontrar el motivo que diese pie a la acción. Fue la discriminación de su mujer cuando quiso conducir autobuses públicos en Bristol.
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